ROCÍO MOLINA Y CARLA SIMÓN DIALOGAN ENTRE CINE Y BAILE EN 'FLAMENCO', CORTOMETRAJE PRESENTADO EN CANNES
La bailaora y la cineasta presentan ‘Flamenco’, un cortometraje que explora la memoria, la tradición y lo contemporáneo a través de la danza y la música. susyQ conversó en exclusiva con ambas durante el festival francés, donde el filme tuvo su puesta de largo internacional…
Texto_BEGOÑA DONAT Fotos_QUIM VIVES
Madrid, 13 de junio de 2026
Cannes. Allí donde cada mes de mayo el cine mundial concentra todas las miradas, la cineasta Carla Simón y la bailaora Rocío Molina presentaron Flamenco, un cortometraje que revisita este arte desde una mirada contemporánea y que sitúa el cuerpo, la memoria y la transmisión cultural en el centro del relato. susyQ habló con ambas creadoras durante el festival francés para conocer los entresijos de una colaboración que une a dos de las artistas españolas más influyentes de sus respectivas disciplinas.
La pieza forma parte, junto a otras dos películas breves, de la campaña Where Talent Ignites, impulsada por Audiovisual From Spain del ICEX (España Exportación e Inversiones). Los otros dos títulos son La Tarara, centrado en el mundo de la moda, y La llama, un recorrido animado por el diseño español. El objetivo de la trilogía es proyectar un ecosistema creativo español transversal donde dialogan disciplinas, generaciones y lenguajes.
Para Carla Simón, el acercamiento al flamenco nace de una curiosidad profunda por la capacidad emocional de este arte. Una inquietud que ya había comenzado a explorar en Romería, la película con la que cerró su trilogía autobiográfica y donde incorporó una secuencia coreográfica firmada por Tuixén Benet. Aquella experiencia abrió una puerta a los lenguajes del movimiento que desemboca ahora en Flamenco.
«Tiene algo que te atraviesa muy fuerte y me parecía interesante explorar su potencia a través del cine», explicaba la realizadora durante el pasado Festival de Cannes. «La danza tiene una manera de contar las cosas muy poco explícita, poética, que a mí me gusta en general».
Carla Simón tomó la mano de Rocío Molina para embarcarse en un recorrido que sitúa el cuerpo como espacio de memoria y transformación. «Trabajar con Carla me ha dado una absoluta tranquilidad y confianza. En el trato empiezas a entender por qué le salen las películas que le salen: no solo es el trato humano en el sentido del cuidado y la atención, sino incluso la prudencia ante algo que desconoce. Flamenco ha sido un regalo de vida», alaba la bailaora y coreógrafa malagueña.

Potente equipo
El cortometraje conecta tradición, archivo y escena contemporánea para reflexionar sobre la resignificación del legado cultural generación tras generación. En ese acercamiento, Simón y Molina han contado con la participación de cantaores, bailaores y músicos de la talla de Niño de Elche, responsable de la dirección musical, Dolores La Agujeta, Carmela Greco y Ángeles Toledano.
Durante décadas, el séptimo arte de nuestro país desarrolló un género propio asociado a este arte declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: el musical flamenco. “Es algo que asociamos a un ánimo conservador, pero luego ha habido acercamientos mucho más modernos, como los de las películas de Carlos Saura”, distingue la cineasta catalana, que toma ahora el testigo desde esa conciencia, con un trabajo de recopilación de archivo de fragmentos de películas en blanco y negro que se intercalan con las coreografías del filme.
En último término fue acotando el material a partir del contexto de su corto, donde se relata la transmisión del legado entre madres e hijas, de generación en generación. Un repositorio completísimo para esa arqueología de nuestra historia audiovisual que fue el programa de TVE Rito y geografía del cante, una serie documental donde se recorren diferentes puntos de la geografía española para mostrar todos los palos del cante flamenco y sus principales representantes.
“Hicimos un mejunje de cosas para intentar contar que en esa tensión entre la tradición y la vanguardia existe la necesidad de reconciliarse con los orígenes para poder ser libre a nivel creativo”, concluye Simón.

Así no…
Rocío Molina forma parte y es vanguardia de un baile que rompe con la ortodoxia y la verticalidad del flamenco. De hecho, a lo largo del metraje hay una voz que le martillea diciéndole: “Así, no”, con un brote en rebeldía en el que se toma un plano cenital sobre la bailarina mientras baila desde el suelo.
“Me sonaba muy cercano todo. Ha sido un viajazo casi a la infancia”, reconoce la bailaora, quien recuerda cómo con siete años, ya estaba trabajando en tabernas como las que se recrean en Flamenco, donde se fumaba y bebía, se cantaba, se tocaba y, desde luego, se bailaba.
La artista, una de las protagonistas de la última edición de los premios Talía al alzarse con su último espectáculo, Calentamiento, con los reconocimientos a Mejor Intérprete Femenina de Danza, Mejor Coreografía y Mejor Espectáculo de Danza, no tuvo una madre que la desaprobara, pero el tema que explora el cortometraje le resultaba muy cotidiano.
“Pero sí estuve en una academia donde la parte gitana me aceptaba y me rechazaba. Por un lado lo condicionaban a que en mi familia hubiera alguien gitano, aunque luego querían que las acompañase. Era un tira y afloja interesante. Tenía que ir ganándomela mirada de uno y de otra. Es algo con lo que he vivido toda la vida, pero de lo que no tomas conciencia hasta que no pasan 40 años de tu vida y llega alguien a intentar plasmarlo”, detalla la coreógrafa.
El baile, en solitario y en colectivo, se vuelve sensorial e inmersivo en sus cinco variantes paisajísticas: el paseo por el humedal, el sepelio de la madre en el interior de la iglesia de Corbera d'Ebre, la oscuridad y humedad de una taberna, el tumulto de las calles y las gradas del Grec, el festival estival de Barcelona. Los solos los firma Molina, y las piezas corales, los coreógrafos Florencia Oz y Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola, quien fuera cercano colaborador de Sasha Waltz.
Ambas creadoras hablaron largo y tendido antes de que Rocío profundizara en su baile: “Para mí, ha sido muy fácil -reitera la bailaora-. Tenía que hacer que a través de mi cuerpo y mi movimiento se entendieran emociones y mensajes”. Carla Simón la secunda: “Las mismas palabras no significan lo mismo en diferentes artes, pero aquí en el cine y en el flamenco usamos un vocabulario compartido”.
ARTÍCULO RELCIONADO IV PREMIOS TALÍA / ROCÍO MOLINA / CDM
ENLACE AL CORTOMETRAJE ‘FLAMENCO’ https://spainwheretalentignites.com/flamenco





