MARIANA COLLADO LLEVA EL AMOR, EL HUMOR Y LA DANZA A ALMERÍA CON EL ESTRENO DE 'UN PATÉTICO AMOR DESCONOCIDO'
Estrena mañana en el Teatro Apolo de Almería la nueva creación de su compañía La Ridícula junto al creador argentino Lucio Baglivo. El espectáculo clausura la segunda edición del ciclo Trasladanza.
Texto_OMAR KHAN
Madrid, 11 de junio de 2026
Mariana Collado —bailaora, bailarina, creadora, gestora e impulsora— no tiene el don de la ubicuidad, aunque a veces lo parece. Se mueve, nunca mejor dicho, en varios frentes: prosigue su colaboración de larga data con Malucos Danza junto a Carlos Chamorro; desarrolla una línea de trabajo en solitario que inauguró con su delirante unipersonal Madre, puta y loca; y mantiene la actividad de su compañía La Ridícula, que dirige junto al creador argentino Lucio Baglivo.
Precisamente con Baglivo ha creado Un patético amor desconocido, que estrena mañana en el Teatro Apolo, de Almería, su ciudad natal. El espectáculo clausura la segunda edición de Trasladanza, un ciclo impulsado por la propia artista que ha contribuido a reforzar la presencia de la danza contemporánea en la ciudad.
«Yo soy inquieta y estoy en todos lados», nos dice risueña. «Con mi amiga de la infancia, que terminó siendo gestora, y otros amigos de toda la vida, hemos creado en Almería Butaka 13, una plataforma que me sirve para sostener todas estas cosas que hago. Madrid me acogió, me ha dado todo lo que tengo y allí me he desarrollado, pero yo soy almeriense y no puedo olvidarme. Aquí nací, me formé y tengo mis raíces. Y yo quería traer danza a mi ciudad. Por eso iniciamos el ciclo Trasladanza, que ha contado con el apoyo del Ayuntamiento».
Collado ha sido cauta y prudente. No se trata de un gran festival, sino de un ciclo más modesto, una iniciativa pausada y extendida en el tiempo. A lo largo de cinco meses, programa un espectáculo de danza por mes. Desde febrero se han sucedido las funciones, que han permitido actuar a Laura Funes, Rosa Mari Herrador, Marta Bonilla y la compañía de Jesús Carmona con Baile de bestias, una propuesta que, según asegura, «ha sido todo un esfuerzo». Ahora será La Ridícula la encargada de clausurar la edición con el estreno absoluto de Un patético amor desconocido, interpretado por el equipo habitual de la compañía: Mariana Collado, Lucio Baglivo y el músico mexicano Alfonso Acosta (en la foto).
«No quiero que Trasladanza crezca. Si saturamos mucho, creo que no funcionaría. Con cinco espectáculos en cinco meses podemos abordar distintas disciplinas y ofrecer variedad. El año pasado quisimos traer a artistas almerienses que se han ido a trabajar fuera, como Julio Ruiz o Raúl Heras. Lo que sí haríamos es ampliar las actividades. Este año hemos empezado a llevar la danza a los centros educativos y, desde el principio, hemos organizado encuentros entre los artistas y el público después de las funciones. Y la gente se queda, porque quiere escuchar a los artistas y compartir con ellos sus opiniones. Es muy bonito».

Un amor con muchas puertas
De su trayectoria con La Ridícula pudo llevar a Almería el dueto MyL, pero no La revolución de las flores, coproducida por Teatros del Canal, porque sus necesidades técnicas excedían las posibilidades del Teatro Apolo. Así que este año, animada por amigos y seguidores almerienses —empezando por sus compañeros de Butaka 13—, decidió que era el momento perfecto para estrenar allí Un patético amor desconocido, una pieza que, cómo no, habla del amor y está hecha desde el humor, una constante reconocible en todo lo que Mariana Collado crea.
«La pieza trata del amor universal, tanto para lo bueno como para lo malo. Del amor verdadero, del amor para siempre, del amor incondicional, del amor tóxico, del amor a tu pareja, del amor propio, del amor a los amigos. Pero el amor es el pasillo central de una propuesta que está llena de puertecitas que te llevan a otros lugares: la fe y la religión, la torpeza humana, el despertar de los diferentes e incluso el bullying. Son temas transversales. Todo transitado, eso sí, desde la danza y la música, porque somos de los que creemos que podemos arreglar muchas cosas con un buen bailecito, con una cumbia bien sabrosa», concluye.




