CUERPOS DERRUMBADOS
Reivindicando la danza como base, el espectáculo ‘Play Dead’, de la compañía canadiense de circo People Watching inauguró anoche, en Teatros el Canal, el Festival Riesgo, Fuimos a verlo y esto nos ha parecido…
Texto_OMAR KHAN
Madrid, 13 de febrero de 2026
Como va siendo usual en muchas compañías de circo, en People Watching no hay un director artístico sino una firma colectiva. No obstante, su (sorprendente) creación Play Dead, que después de su paso triunfal el año pasado por el Festival Greg de Barcelona, inauguró anoche el ciclo Riesgo, en Teatros del Canal, tiene sello y coherencia autoral, lo que supone que cada miembro del colectivo comparte una misma visión estética. En cualquier caso, esta especie de Peeping Tom acrobático sin sobresaltos es ejemplo perfecto del servicio que la danza, con su cada vez más inseparable anclaje en la dramaturgia, le ha prestado al circo para cohesionar sus espectáculos, históricamente fragmentados en números sin un hilo conductor, y ahora alineados y disueltos en una narrativa fascinante.
Saber que Play Dead se gestó durante la obligatoria distancia física generada por el covid entre varios amigos de la Escuela de Circo, de Montreal, ayuda a entender su planteamiento sustentado en cierto pesimismo, manteniendo una constante física que es a su vez una metáfora: los cuerpos aquí tienden a desplomarse, deslizarse, derrumbarse y caerse. Cooperan con esta idea la escenografía -una casa como de ricos venida a menos, no sabríamos ubicar de qué época, con mesas y cortinas que también se desmayan-, y la iluminación sombría de claroscuros, factor estético determinante en la propuesta.
El desplome de cuerpos va en crescendo, preparándonos para esa fantástica escena final que convierte la caída por parejas en una tragedia colectiva sin posibilidad de recuperación (los cuerpos de los caídos no se levantan y son arrastrados) en un ciclo inagotable donde todos caen como moscas. Durante la incertidumbre del covid esta idea sobrevolaba cabezas.
Play Dead (que se traduce como “hacerse el muerto”), sostenida sobre una arquitectura coreográfica, tiene el mérito de introducir los momentos circo sin que se sienta que llegó el momento del número de circo. Los platos giratorios (los plate spinning típicos de la acrobacia china) tienen una función dramatúrgica alineada con la atmósfera de misterio de la propuesta y convierten una cena en un acto fantasmal y enigmático. Lo mismo ocurre con el [maravilloso] momento de caminar sobre picos de botellas. Es otro mérito de Play Dead recuperar para su propuesta, prácticas de circo ya no tan populares.
El equipo, seis fantásticos acróbatas, sabe tejer un híbrido que sobre una base de danza, con duetos de belleza insuperable (el de la pareja que baila La muerte del cisne, o el masculino sobre la mesa desmayada son destacables), desgrana una narrativa que tiene su punto culminante en un grandioso momento de circo acrobático: un único foco, a veces colgante, a veces manipulado por un intérprete (como en Enemy in the figure, de William Forsythe) nos va mostrando en medio de la oscuridad, un contingente de proezas voladoras que es pura emoción y belleza.
Encantados quedamos anoche (tienen función adicional hoy) de conocer a People Watching, una joven compañía canadiense que corrobora que Montreal sigue siendo líder en abrirse paso por los caminos más innovadores y arriesgados del nuevo circo.
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