CITA DE GANADORES
Arrancó ayer la nueva edición del Festival Cádiz en Danza, que este año concentra en su programación los espectáculos más galardonados de la temporada. Mal Pelo y La Venidera brillaron ayer en una inauguración por todo lo alto. Te lo contamos…
Texto_OMAR KHAN Fotos_LOURDES DE VICENTE
Cádiz, 07 de junio de 2026
A las puertas de un cuarto de siglo de permanencia, el Festival Cádiz en Danza arrancó ayer su vigésimo cuarta edición. La belleza, blanca y fría, de Mal Pelo, en su poética propuesta We nosaltres i els temps, y la ferocidad flamenca de La Venidera, en NO, subieron con vehemencia el telón del festival, que este año se ha convertido en una cita de ganadores. Y es que, el buen ojo de Lorena Benot, artífice del evento gaditano, tuvo a bien seleccionar –antes de que se supiera- los espectáculos y compañías que estaban llamados a arrasar en los premios de artes escénicas más relevantes del país. Todo un acierto.
Albert Hernández e Irene Tena, de La Venidera, hace apenas días, se hicieron con los principales galardones de danza este año de los Premios Max, de la Fundación SGAE: Mejor Espectáculo de Danza y Mejor Coreografía para su creación NO, además de Mejor Intérprete de Danza para ella, al tiempo que Rocío Molina, quien va a clausurar el Cádiz en Danza el próximo sábado 13 de junio en el escenario del Gran Teatro Falla, viene de arrasar también en los Premios Talía, que concede la Academia de las Artes Escénicas, justamente, en las mismas categorías: Mejor Espectáculo de Danza y Mejor Coreografía, para su insólita creación Calentamiento, que también le dio el premio a la mejor bailarina. En la misma gala, Mal Pelo, la veterana agrupación que dirigen María Muñoz y Pep Ramis, se hacían con el Premio a la Mejor Labor de Compañía.
Por si fuera poco, el próximo 15 de junio se fallan los Premios Godot, de la revista escénica homónima, en los que figuran como nominadas a Mejor Espectáculo de Danza Española y Flamenco tanto NO como Calentamiento, que optan también al de Mejor Intérprete de Danza para Tena y Molina, respectivamente, al tiempo que We nosaltres i els temps figura como favorita para el de Mejor Coreografía de Danza Contemporánea.
Los premios son, en lo personal y emocional, reconocimientos importantes para los artistas que los ganan pero nunca se sabe el alcance e impacto real y verdadero que tienen, si es que los tienen. Viendo ayer en una misma jornada NO, en el Teatro de Títeres de la Tía Norica, y WE, en el Falla, escenario donde la próxima semana bailará Rocío Molina, y escuchando las ovaciones –merecidísimas, eso por delante- que le dispensó el público ayer a los dos trabajos, surgen preguntas de difícil respuesta. ¿Qué siente un artista bailando una pieza que acaba de ser galardonada? ¿Se siente más seguro? ¿Intenta hacerlo todavía mejor?... y desde el otro lado, el del patio de butacas, ¿tendríamos idéntica reacción si no vinieran con el prestigio del galardón? ¿juzgamos a la pieza teniendo en cuanta su nueva categoría de obra premiada?... ç

WE... y NO
De una u otra forma, lo que ayer quedó demostrado es que las dos son coreografías de indiscutible interés, merecedoras de los galardones que ostentan (también Calentamiento), venidas de compañías en las antípodas de la experiencia. NO es la primera propuesta de La Venidera y tiene el arrojo de sus jovencísimos directores, mientras que Mal Pelo, pionera de la danza contemporánea catalana, tuvo su arranque en 1989, y tras 37 años de historia, hace ahora una reflexión no exenta de nostalgia sobre las nuevas generaciones en WE.
Hay algo de tristeza y pesadumbre en lo nuevo de Mal Pelo. Cede el protagonismo a una decena de jóvenes bailarines, muchos de los cuales no habían nacido cuando Muñoz y Ramis iniciaron su aventura escénica. En un resumen escueto se trata de una obra sobre el caminar y el avanzar.
Un grupo compacto como en peregrinación va siempre hacia adelante – tanto en el escenario como en el vídeo, donde le vemos atravesando un paisaje nevado- y desde los textos, bellísimos, escuchamos reflexiones sobre un concepto que ha sido muy importante para Mal Pelo: la transmisión -la del conocimiento y la de la experiencia- de una generación a otra y a otra, y a otra… sobre el mundo catastrófico y caótico que les vamos dejando a los que vienen pero también sobre las huellas que quedan evidentes en la nieve ya pisada. Sobria, elegante, bella… WE destaca por su puesta en escena, su sentido de la composición y el buen hacer de este grupo de jóvenes bailarines que, siendo fuertes y personales en lo individual (hay numerosos y contundentes solos), saben también ser un colectivo coherente que se mantiene, además, bajo las coordenadas estéticas ya perfectamente reconocibles de Mal Pelo, en esta obra profunda, de madurez, que los ratifica como creadores todavía inquietos, dueños de un universo amplio con muchas zonas todavía por explorar.
En cambio NO, de La Venidera, ya tiene en el mismo título, el ímpetu, el entusiasmo y la fuerza arrolladora de la juventud de sus creadores e intérpretes. Hernández y Tena, hasta hace nada miembros destacados del Ballet Nacional de España (BNE), emprenden este dueto tenso, de aires surrealistas cercanos a una especie de realismo mágico, en el que una pareja libera tensiones y fricciones en un espacio escénico diseñado como una matrioska que va desvelando sus oscuros recovecos a medida que la acción avanza de un realismo brutal y crudo hacia un limbo, en el que pareciera que vida y muerte se funden en esa hoguera final de aspecto purificador.




