CUERPOS MIGRADOS
Se estrena esta noche en el Teatro Rialto, de Valencia, ‘Emigradas’, la nueva coreografía de Yoshua Cienfuegos para su compañía, que viajará más tarde a Madrid y Alicante. Nos lo ha contado…
Texto_OMAR KHAN Fotos_INÉS GÓMEZ
Madrid, 09 de mayo de 2026
Aquella máxima para escritores que dice ‘habla de lo que conozcas’ encaja perfectamente en las motivaciones que empujaron al coreógrafo Yoshua Cienfuegos (Oviedo, 1973) a crear para su compañía Emigradas, un díptico conformado por Loca y La Lunares, dos piezas independientes pero interconectadas, que se presentan hoy y mañana en el Teatro Rialto, de Valencia, antes de iniciar una gira que la llevará a la Sala Cuarta Pared, de Madrid, los días 29 y 30 de mayo y al día siguiente, al Teatro Arniches de Alicante.
Emigradas es coreografía sobre la vulnerabilidad ideada en un momento en que Cienfuegos se sentía vulnerable, tras dos años sin crear una pieza para su compañía. Surgió de las emociones sugeridas por esa célebre estatua del paseo marítimo de Gijón, La madre del migrante (1970), de Ramón Muriedas, en la que una mujer desvencijada apuntando con su mano hacia el mar recuerda la nostalgia y dureza que ha supuesto la inmigración en nuestro país tanto para el que se ha marchado como para los seres queridos que se han quedado. Asturiano, con familia migrante, Cienfuegos ideó la pieza en medio de reflexiones sobre la inestabilidad laboral, y la precariedad y lucha que supone la profesión de la danza en nuestro país.
“Intento hablar del trayecto del cuerpo migrado a una posible deshumanización en un contexto de desamparo”, nos explica, “ese viaje que se hace desde lugares tensionados que te obligan a migrar hacia otro sitio que, en apariencia, puede ofrecerte una solución. Es un proceso que, con frecuencia, genera una sensación de no-pertenencia, sobre todo si en el destino eres también maltratado”.

Identidad
El conjunto de las dos piezas ofrece miradas distintas a un mismo asunto: la migración como proceso interior. En Loca, la primera, los tres personajes parecen aplastados por una atmósfera agobiante e insalvable generada por miedos, estereotipos y mandatos que condicionan su identidad.
En cambio La Lunares, para la que él mismo ha escrito el texto en un intento de buscar “un equilibrio entre la palabra y el movimiento”, sigue siendo oscura pero apostando por la dignidad como salida. “Loca es pesimista”, nos confirma, “hablamos de una realidad dura, en la que es todo negro, pero intencionadamente contrasta con La lunares que, abordando el mismo tema, abre una ventana, ofrece una salida”.
Más teatral, esta segunda pieza es un monólogo interpretado por el bailarín Deivid Barrera, en el que el personaje diserta sobre su vida y su situación de migrante. “Quise aproximarme a una persona que vive la vulnerabilidad como una herramienta identitaria”, nos revela el coreógrafo. “Es una mujer migrante en Madrid que, al final de sus días, lleva una vida tranquila en un apartamento de Carabanchel sin grandes recursos, una mujer que ha conseguido reinventarse, que ha sabido mantener la dignidad en la adversidad, anclándose a la memoria”.
Para Yoshua Cienfuegos, en lo personal, Emigradas supone la vuelta a la creación tras dos años algo convulsos sin producir para su compañía, fundada en Valencia en 1999, y en concreto, Loca, la primera pieza del díptico, la culminación de su larga investigación de doctorado iniciada en 2016, centrada en las herramientas de composición coreográfica.




