¿Y BERNARDA?
La compañía valenciana se acerca a Lorca suprimiendo el personaje central, en ‘Las hijas de Bernarda’, una propuesta que estrena este semana en Dansa Valéncia, antes de reclar en Madrid y, según nos explica Meritxell Barberá, supone una lectura coreográfica muy personal. Léelo...
Texto_OMAR KHAN
Madrid, 14 de abril de 2026
Así, de entrada, una versión coreográfica de La casa de Bernarda Alba, el clásico teatral de Lorca, no parece una opción demasiado coherente con los intereses y línea de Taiat Dansa, la compañía valenciana que en 2003 fue fundada por el tándem inseparable Meritxell Barberá e Inma García. No obstante, si tenemos en cuenta que no va a haber ninguna Bernarda en la escena de la novísima Las hijas de Bernarda, que la agrupación estrena el próximo sábado 19 de abril en el Palau de les Arts valenciano en el marco del Festival Dansa Valéncia, y trae a Teatros del Canal, de Madrid, los días 29 y 30, todo empieza a cobrar mayor sentido.
Y es que una bernarda sin bernarda puede que encaje mejor en la trayectoria de Taiat Dansa, que hace años nos dieron una Patti Smith sin Patti Smith y ya nos ofrecieron, también en el contexto del Dansa Valéncia 2024, una personal, feminista y femenina lectura de Barbazul que, en sentido contrario, multiplicaba por cien al malogrado personaje de Judith, y le daba una salida que no fuera morir a manos del sádico aristócrata de la célebre ópera de Béla Bartók. Cien judiths, cero bernardas…
“A nosotras nos gustan los riesgos y los asumimos”, nos cuenta convencida Meritxell Barberá. “Es verdad que al principio sentíamos un poco de vértigo, pero ya estamos muy enfocadas y encaminadas por nuestra apuesta que hace invisible a Bernarda y pone el foco en esas cinco hijas enfrentadas a un encierro, que es físico pero también emocional y sexual. Nos la hemos planteado como un laboratorio de actualidad en el que se priva de libertad a cinco mujeres”.
Tampoco es que Bernarda no exista, nos comenta de esta propuesta coreográfica montada siempre a cuatro manos junto a Inma García, y que una vez más ha contado con la dramaturgia y entusiasmo de Roberto Fratini. “Vamos más allá de una relación materno-filial conflictiva y esa madre opresora aquí podría ser algo mucho mayor como un sistema dictatorial que priva de libertad a las mujeres, eso que ocurre y ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia, solo que le imponemos la poética de Lorca para hablar de opresión, encierro e infierno, y la manera cómo ellas asumen la idea de que nunca van a ser mujeres sino niñas encerradas en cuerpos adultos”.
Se detiene Barberá en este hecho relevante: que en Lorca las hijas no son niñas y las hermanas tienen un rango de edades que van de los 18 a los 30 años. “La pregunta entonces es cómo pueden estas mujeres soportar a una madre que mantiene con ellas una relación dictatorial. Por eso nos interesaba que no se viera una Bernarda sino que se sintiera que un poder absoluto se cierne sobre ellas, y da igual si es una madre, un gobierno, un sistema… lo que importa es la tragedia, porque el punto está en que encerrar a cinco personas y privarlas de libertad no puede generar otra cosa. Y es lo que más nos interesa: la noción de la tragedia como lo inevitable”.

Danza opresora
La otra pregunta necesaria frente a una adaptación, tan libre y trasgresora, es saber cómo bailan las hijas de Bernarda. “La danza ha sido también un proceso distinto y especial, con algunos tintes diferentes al lenguaje que habitualmente trabajamos en Taiat”, nos responde. “Nos hemos interesado, más que en cualquier otro trabajo, por el clásico. Claro que no es ballet ni renunciamos a ese contemporáneo en el que solemos expresarnos, pero en el clásico operan unos códigos opresores del cuerpo que nos interesaban como concepto y partimos desde allí para entonces distorsionar el movimiento, y al mismo tiempo huir de la danza-teatro, que es algo que definitivamente no queríamos. En esta misma línea aprovechamos que una de nuestras bailarinas viene del flamenco, así que también algo exploramos por allí”.
Aparte de la aportación de Fratini, aparece ahora la colaboración de Paula Ortiz (La novia, De tu ventana a la mía), guionista y directora que viene del mundo del cine, es conocedora de Lorca y ha trabajado unos textos que dan consistencia a la premisa de Taiat. “Creemos que, de las personas que conocemos, es la que mejor aborda a Lorca, la que mejor se asoma a ese abismo y trabaja ese vértigo que producen sus piezas. Del texto original lorquiano usaremos muy poco, pero de ella, estos textos preciosos que hablan sobre la relación intima entre cinco mujeres y sus cuerpos”. Otro nuevo colaborador es Alessio Meloni, que les ha creado el espacio escénico, y de los habituales, repite Caldo que, como siempre, compuso la música original del espectáculo. Con suerte, en las actuaciones en Dansa València, estará tocando en directo.
Otro aspecto que emociona a las taiat de esta nueva producción, es la receptividad. Primero que nada, la alianza entre Dansa València y el Palau de les Arts, coproductores que han unido esfuerzos para hacer posible el estreno, pero también la muy inusual circunstancia de, sin haber siquiera estrenado, tener ya una agenda para Las hijas de Bernarda, que recalará de inmediato en Teatros del Canal, de Madrid, irá a los festivales Fresca y Palco Escénico, de Alicante y Turín, respectivamente, y más adelante se verá en teatros de Vitoria-Gasteiz, Pamplona y Castellón.




