UN SOLO ACOMPAÑADO POR UN MONTÓN DE MUERTOS
Vagarán espíritus por el Teatro de la Abadía este fin de semana, cuando se estrene ‘Morphine (Nana para Emmy Hennings)’, de Luz Arcas, quien esta mañana ha convocado a la prensa para hablar de fantasmas. Te lo contamos…
Texto_OMAR KHAN Fotos_ALEJANDRA AMERE
Madrid, 13 de enero de 2026
Juan Mayorga, director del madrileño Teatro de la Abadía, recordaba que los fantasmas eran habituales en los teatros y que eso no eximía al suyo, la Sala Juan de la Cruz, que este fin de semana, del 15 al 17 de enero, aparte de los propios, se llenará con los muertos que invoca Luz Arcas, líder de La Phármaco y ya habitual en esta sala, en su propuesta Morphine (Nana para Emmy Hennings), “un solo muy solo”, como lo define la creadora, que ya se vio como un primer esbozo en el Festival de Itálica, en Sevilla, el verano pasado.
Esta mañana, en reunión con los medios, y antes de ceder la palabra a su invitada, Mayorga adelantaba que la pieza se mueve en tres ámbitos distintos relacionados con el cuerpo: el de la creadora Emmy Hennings, pionera del dadaísmo en el legendario Café Voltaire, de Zúrich, a principios del siglo pasado; el espiritismo centrado en una mesa que acompaña a la danzante y el de las tradiciones populares andaluzas, como los incensarios de Loja o los campanilleros de Archidona, tradiciones de su tierra que han sido eje y referencia en trabajos recientes de La Phármaco.
Relata la bailarina y coreógrafa malagueña que una serie de eventos en apariencia inconexos han dado forma a este espectáculo que no pretendía serlo. El punto de arranque estuvo en un personaje de múltiples facetas como Hennings –poeta, novelista, bailarina, mendiga, morfinómana, prostituta, presa y mística cristiana- y su poema Morphyne, un texto lisérgico que hace referencia a los espíritus que vagaban por las calles de Zúrich, que a su vez, sirvió de inspiración a la cantaora Inés Bacán, que la adaptó para su repertorio a principios de este siglo, aún reconociendo que era un poema que no se entendía del todo. Sobre esta base, el dramaturgo Pedro G. Romero ideó la vídeo-creación La mesa que habla, a la que invitó a participar a Luz Arcas.

Sobrenatural
De manera excepcional, como performance, la presentaron en vivo en París, Sevilla y el Museo Reina Sofía, de Madrid, entre otros. Apareció luego de una forma más teatralizada en el Festival de Itálica, y se nos desvela ahora en pleno como el nuevo espectáculo de La Phármaco.
“Mi tío bisabuelo hacía espiritismo para hablar con su mujer muerta y a mí me daba muchísimo miedo”, rememora hoy Luz Arcas. “Cuando Pedro G. Romero me invitó y me propuso trabajar a Hennings desde una mesa como elemento central, yo no lo dudé y elegí la mesa de espiritismo de este bisabuelo, porque era una mesa que se volvía mágica con él. Todo el proceso de este trabajo viene manchado por lo inexplicable”.
El proyecto comenzó a crecer desde allí y también a hacerse cada vez más complejo, nos relata. “Cuando entró la Nana de Hennings, empecé a trabajar este personaje en sus facetas de mendiga, prostituta y mística. Lo hicimos en forma de performance en Bruselas, París o Madrid, pero el formato escénico fue apareciendo durante el proceso. Lo que estrenamos en el Festival de Itálica era la reunión de estas acciones performativas pero ya empezaba a despegar hacia lo escénico y ha quedado ahora como un solo acompañado por un montón de muertos”.
Explica Luz Arcas que aquí no trabaja el cuerpo jondo, que ha sido su investigación de larga data, pero que no hubiese sido posible llegar a la fisicalidad de Morphine sin haber pasado antes por este proceso. “He vivido el cuerpo lleno de memoria, de historias, en un ejercicio de exhumación del cuerpo de una forma muy física pero aquí es distinto, porque el cuerpo está abierto, necesita el vacío para poder ser atravesado por esas informaciones externas, que le llegan de fuera”, concluye.






