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GRAN ESPECTÁCULO

Se presenta ahora, en el Teatro Arriaga de Bilbao, los días 1 y 2 de noviembre, Grand Finale, la deslumbrante coreografía de Hofesh Schechter, que ha escuchado ovaciones allí donde llega. Lee más…

 

Texto_ALBA ANZOLA

Madrid, 29 de septiembre de 2019

Casi todas las creaciones de Hofesh Shechter, coreógrafo israelí anclado en Londres, parecen (en vano) querer repetir el impacto de Political Mother (2010), su propuesta más relevante hasta la fecha. Patinó –peligrosamente- en la vacía barbarians (2015) y se recupera –notablemente- en ésta Grand Finale, propuesta deslumbrante que tras su paso por Tenerife y Madrid, llega ahora al Teatro Arriaga de Bilbao los días 1 y 2 de noviembre.

El impresionante empaque formal de esta trepidante coreografía cobra protagonismo incluso por encima de su mensaje. Tiene un sentido del espectáculo admirable desplegado en una puesta donde todo está cuidado: las luces, sobre todo; la danza frenética, inequívoca heredera de la Batsheva, la compañía más relevante de Israel; esa escenografía modular que desplaza negros monolitos que pueden ser muro de lamentaciones o paredes opresoras y la música estridente, hecha a la carta por el mismo Shechter pero acompañada además por un ensamble de cámara en directo, que permanece ajeno al caos de esta coreografía de aires apocalípticos y al tiempo tribales, interpretada con enorme precisión por el certero equipo de la compañía.

Y es que todo deslumbra en Grand Finale, todo asombra e impresiona, pero no deja de haber algo tramposo en su mensaje. En una pieza que autoproclama que va sobre el caos del mundo actual todo parece caber, es un espectro muy amplio, y en consecuencia todo puede tener justificación. Esta debilidad dramatúrgica resiente una obra que al final parece hecha para solo para asombrar. Un espectáculo.

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