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Androides emocionales

El pasado jueves se estrenó ETI-QUETA, un proyecto de danza para público infantil, generado desde la Unidad Pedagógica del Auditorio de Tenerife con dirección de Helena Berthelius. Estuvimos en esta sesión de danza de cincia ficción para peques y esto es lo que nos ha parecido...

 

ETI-QUETA

Dirección: Helena Berthelius

Auditorio de Tenerife (Sala Sinfónica)

4 de abril de 2019

 

Texto_OMAR KHAN Foto_MIGUEL BARRETO

Eti-Queta, espectáculo estrenado el pasado jueves 4 de abril en el Auditorio de Tenerife por la compañía residente TP (Tenerife Pedagógica) que dirige Helena Berthelius, aborda las mismas preocupaciones –formales, filosóficas, estéticas- que han sido constantes del cine de anticipación de siempre pero simplificadas para los más pequeños. En este sentido es danza de ciencia ficción para niños. Pero más allá de la forma o las referencias (que van desde Kubrick a Tron en una cuidada producción) quiere poner el acento en el mensaje. Dos humanoides de laboratorio (Eti y Queta) inician un entrenamiento de humanización que pretende enseñarles lo que deben ser pero en acto de desacato los androides luchan por ser lo que quieren ser. El ambiente sci-fi, con esa carpa traslúcida con neón y su entorno cibernético, los trajes futuristas, la importancia del color como elemento expresivo y, sobre todo, la danza ecléctica de sus tres intérpretes (Luci Acosta, Daniel Sanginés, Oliver Segura) que terminan definiéndose como humanos a través de su estilo (hip hop, claqué o salsa en el momento más desmelenado, sobre una base de danza contemporánea) son el envoltorio espectacular de un mensaje claro acerca de por un lado, el valor de la individualidad y la ratificación de que cada uno de nosotros somos un universo propio, y por otro, la enorme diversidad -a lo mejor insospechada para audiencias de niños- que puede tener la danza.

Y es que Eti-Queta no es únicamente una propuesta escénica sino una herramienta educativa ideada desde la Unidad Pedagógica del proyecto Tenerife Danza por la pedagoga y creadora sueca Helena Berthelius en alianza con la dramaturgista Isabel Díaz. El espectáculo, focalizado en el público infantil, es la parte visible de un proyecto mayor que ha contado con la complicidad previa de los maestros de los grupos escolares asistentes (hubo varias actuaciones para colegios), que a través de Guías Docentes elaboradas y trabajadas desde el Área Social y Educativa del Auditorio de Tenerife, ofrecen herramientas prácticas para iniciar y continuar en clase un debate sobre los valores intrínsecos que transmite la obra. Paralelamente, el proceso ha significado también una oportunidad y una experiencia profesional para los tres jóvenes bailarines canarios de TP, que han sido cómplices del proceso y no solamente invitados.

Tremendamente llamativa la reacción histérica, emocionada y sonora de la chiquillería asistente el pasado jueves ante la aparición del momento estelar de break-dance. No es una tontería. La gente de la danza, en general, deberíamos reflexionar (y actuar en consecuencia como lo hace Eti-Queta) sobre los referentes, referencias y preferencias de danza que tienen los niños de hoy, esos que inequívocamente son el público de danza de mañana.

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