twist

Let’s twist again

Anoche fue el turno Twist, de la joven compañía Laimperfecta, dentro del ciclo de danza MoverMadrid, de la Sala Cuarta Pared, que se extenderá hasta junio. Allí estuvimos y esto es lo que nos pareció la propuesta de Alberto Alonso y Clara Pampyn…

 

Texto_OMAR KHAN

Madrid 2 de marzo de 2019

En Twist, todo el espacio está lleno de una arena lunar salpicada de brillante confeti que caprichosamente se pega a los cuerpos sudados de Alberto Alonso y Clara Pampyn, sus dos únicos habitantes. Pero no por brillar son festivos. Dos cuerpos, que se conocen mucho o poco, que se están encontrando ahora por primera vez o se han encontrado ya muchas veces, reducen el espacio entre ellos y se entrelazan en una danza que, en calculado crescendo, irá ganando protagonismo, inicialmente desde el gesto y la mirada hasta ese final hipnótico de balanceos tercamente repetitivos, herencia quizá de los dos primeros trabajos de su joven agrupación Laimperfecta y de la experiencia extenuante que ambos han vivido bajo las directrices del también coreógrafo Jesús Rubio, que encuentra en la obstinación una forma expresiva.

Nada sabemos de estos cuerpos, salvo su necesidad de aproximarse, de apoyarse cuando la caída del otro parece inevitable. El compás de la imaginación se abre y las frases constantemente proyectadas nos ofrecen sugerencias múltiples de lo que pueden ser, nunca certezas de lo que realmente son. Podrían ser cómplices de hazañas como Batman y Robin, como Thelma & Louise, pero pueden ser también antagónicos David y Goliat, Ismene y Antígona o también quizá complementarios como Ofelia y Hamlet, Adán y Eva. En cualquier caso, la dualidad es relevante, concluyente. Pueden tener 15 años y haberlo vivido todo o tener 80 y no haber vivido nada. El marco teórico, amplio e inconexo, de los textos en la pared parecen condicionar y llenar de significados, aunque sean absurdos, a las imágenes de la danza incesante, que va de menos a más, en esta propuesta en la que de vez en cuando suena festivo el Let’s twist again, de Chubby Checker, y nadie parece interesado en bailarlo.

La profundidad emocional de Twist y la compenetración e implicación, honesta y auténtica de Alonso y Pampyn, son destacables cualidades de su espectáculo frente a algún problema de fluidez dramática, especialmente hacia la mitad, justo antes de su sorprendente desenlace, todo un hipnótico tour-de-force de sincronización y velocidad. Una vez acabada la representación se descubre que no hay más, al final son solo dos cuerpos, que se conocen mucho o poco, que se están encontrando ahora por primera vez o se han encontrado ya muchas veces…

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