duatolegalweb

Staatsballet

Erde (Tierra)

Coreografía: Nacho Duato

Komische Oper (Berlín)

7 de abril de 2018

 

De manera intermitente a lo largo de su carrera Nacho Duato se ha interesado puntualmente por temas de hondo calado social. Creada en medio de la conmoción que supusieron los ataques del 11M en Madrid, Herrumbre (2004) abordaba el tema del terrorismo y la tortura. White Darkeness (2001), bella y terrible al unísono, advertía sobre la mortal adicción a las drogas. Y ahora, la sorprendente Erde (Tierra) es un esteticista grito sobre los días contados de este planeta que mal habitamos, una especie de vaticinio nefasto sobre las consecuencias de nuestra irresponsabilidad ecológica. El plástico, dañino elemento sintético, le sirve al coreógrafo valenciano para crear una atmósfera inquietante y corrosiva pero también tremendamente bella. A través de una enorme pantalla plástica vemos con dificultad formas humanas que se retuercen allí detrás atrapadas en una especie de niebla tóxica. La obra, de una sólida dramaturgia que la divide en once escenas perfectamente delimitadas, se resuelve en dos planos simultáneos. Delante de la pantalla, alusiones muy directas a la denuncia ecológica: parejas en las que ellos, con las manos cubiertas de plástico, parecen querer asfixiar a sus compañeras o ese quinteto de chicos fashion con elegantes abrigos de pieles animales. Detrás, en la zona tóxica, la masa de bailarines intenta mantenerse viva en medio de esa niebla que les ahoga, transmitiendo la agobiante sensación de falta de aire a la platea. Cuando cae la pared de plástico parece sobrevenir una nueva era, tecnológica por un lado (todo el teatro incluida la platea, es cruzada por rayos laser) y en convivencia con la naturaleza por otro (un bosque realista invade el escenario en la verdaderamente espectacular escena final).

Estamos ante un nuevo Duato que se apoya principalmente en una puesta en escena deslumbrante. Se reconoce, desde luego, su estilo de movimiento, especialmente en las zonas corales, pero hay elementos innovadores, quizá provenientes de sus recientes experiencias con el clásico, como el uso de puntas o ceder protagonismo a una estrella, la estupenda bailarina bielorrusa Ksenia Ovsyanick. Se trata de la pieza que cierra el ciclo de Duato como director artístico del Staatsballet de Berlín, ciudad con la que tuvo sus menos y sus más, en una gestión no siempre feliz. Obtuvo aceptación popular pero también se ganó el odio virulento de la crítica. En cualquier caso, como despedida, Erde es apabullante y le ha dado pasaporte de salida por la puerta grande. Omar Khan

 

Crédito foto: Fernando Marcos

Volver