Fragan Gehlker susyq

Le Vide (essai de cirque)

Creación: Fragan Gehlker, Alexis Auffray, Maroussia Díaz-Verbeke
Teatros del Canal (Madrid)
27 de marzo de 2018

Se accede por las tripas de los Teatros del Canal, un laberinto intrincado inteligentemente señalizado con pistas sobre lo que se va a ver, que lleva al espectador hasta el escenario desnudo de la Sala Roja. Una vez allí, ya todos dispuestos en semicírculo alrededor de la improvisada pista, Fragan Gehlker, sorprendente acróbata de la cuerda lisa salido del Centro Nacional de Artes del Circo (CNAC) de Francia, comienza Le Vide (essai de cirque) / El vacío (ensayo de circo), su obstinado ritual de subir por cuerdas que se elevan hasta el lejano techo para dejarse caer, una y otra y otra vez. Eso es todo y es mucho. A pocos minutos de comenzado el espectáculo parece haber agotado todas sus posibilidades pero el ingenio está en que sorpresivamente lo vuelve a reinventar y cada vez lo hace con más audacia, lo que genera un crescendo y le permite acceder al soñado más difícil todavía. Suspendido allá arriba, la cuerda que lo sostiene se rompe, se cae o se fragmenta, al punto de dejarlo colgado sobre la parrilla del escenario, que le sirve de insólito pero eficaz decorado. Cuelga de sus tubos, se desplaza entre ellos, salta de un foco a otro. Abajo, todos mirando arriba contenemos la respiración. Es el efecto circo, sí, pero hay mucho más que eso.

La Vide (essai de cirque) se preocupa mucho en hacernos saber que se inspira en dos fuentes: el mito de Sísifo, obligado por los Dioses a subir y bajar una piedra de una montaña por los siglos de los siglos, y el libro El mito de Sísifo (Albert Camus, 1942) que toma la leyenda como metáfora de la mecanización de las sociedades contemporáneas y se hace la gran pregunta sobre el sentido que la vida tiene, si es que lo tiene. Con estos datos es fácil acceder al conflicto de este acróbata que vence obstáculos indecibles para cumplir con el ritual de subir y bajar por cuerdas, una tarea tan inútil como la del condenado Sísifo o como el sentido de algunas metas que nos trazamos en nuestra propia vida. La eficacia narrativa de la propuesta reside en la inteligente dramaturgia de Maroussia Diaz-Verbeke que propone un tema de envergadura y reflexiva profundidad que es resuelto exclusivamente a través del lenguaje del circo. La capacidad física y pericia en la cuerda de Fragan Gehlker es incuestionable y ayuda mucho en la creación de la atmósfera su ayudante, el músico y patinador Alexis Auffray. Todos ellos salidos de la fructífera cantera del CNAC. Además del espectáculo, que estará hasta el 1 de abril en Teatros del Canal, se podrá disfrutar de la deslumbrante exposición fotográfica Suspensión de vacíos, de Perrine Cado. Con una de sus instantáneas ilustramos este texto. OMAR KHAN

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