CRÓNICAS MARCIANAS
Triunfal estreno español anoche de la delirante ‘Chroniques’, la nueva creación de Gabriela Carrizo, para Peeping Tom, en un abarrotado Teatro Central, en Sevilla, que ovacionó esta pieza extraña ubicada quizá fuera de este planeta. Allí estuvimos y esto nos ha parecido...
Texto_OMAR KHAN Fotos_CAMILLE LEPRINCE / VIRGINIA ROTA
Sevilla, 21 de marzo de 2026
Chroniques es una obra extraña. Literalmente marciana, podría decirse. Hija legítima de Gabriela Carrizo y heredera de la estética y las maneras de Peeping Tom, la nueva creación de la celebrada compañía belga, que recaló anoche en el Teatro Central sevillano, donde son habituales, se nos presentó enigmática, llena de referencias contradictorias que no permiten identificar ni el lugar ni la época en que se ubica, un espacio-tiempo en el que convergen por igual elementos de distintas épocas (pinturas rupestres y pinturas abstractas, túnicas de monjes y trajes de astronauta) en un paisaje rocoso que se debate entre primitivo y lunar, prehistórico y futurista, poblado de numerosos seres, no siempre humanos, que viven situaciones peligrosas y absurdas, algunas desesperadas y otras disparatadas, muchas de ellas bañadas por un raro humor.
En escena, cinco –verdaderamente insólitos- intérpretes masculinos se alternan numerosos personajes viviendo situaciones extremas. Con frecuencia todos mueren, caen fulminados, aplastados, acribillados… a veces parecen alquimistas en un laboratorio, a ratos exploradores interestelares. Aparecen titanes, pintores, metalúrgicos y cantantes retro. Las exigencias físicas no son pocas y ellos la resuelven por encima de la excelencia. Son ágiles, atléticos, flexibles, precisos. Dan saltos insólitos de caídas estrepitosas, se enroscan en su propio cuerpo como contorsionistas, se doblan y desdoblan, su energía se presenta inagotable. Parece que mueren y de un salto vuelven a la vida. Pueden ser enigmáticos, profundos, superficiales, intensos o graciosos. El episodio del hombre con pistola que descubre tener súper poderes es un verdadero delirio cómico.
En realidad Chroniques, en concordancia con su nombre, son un puñado de historias inconexas y no siempre comprensibles que ocurren todas en este lugar que ni siquiera sabemos si queda en el planeta Tierra. Es como si Carrizo seleccionara al azar anécdotas, acontecimientos e historias de un universo que ella conoce a fondo y del que tiene la cronología ordenada, pero nos los muestra a retazos, sin orden ni concierto, micro-relatos llenos de surrealismo y enigmas que nunca se van a resolver, de contradicciones, de violencia, de sangre (a veces verde) y de una imaginación desbordada.

Ciencia ficción
Forzando la imaginación la obra podría ubicarse en los terrenos de la ciencia ficción cinematográfica. Su sonido hiper-amplificado, esa tenue intensidad de la luz estroboscópica que provoca el efecto de un defecto de vídeo, esa música que por momentos asemeja la banda sonora de las películas épicas de antaño, esa iluminación llena de golpes de efecto, son elementos todos que remiten a los clásicos de sci-fi serie B de los años sesenta, pero también a la ambigüedad de Matrix, al tono posapocalíptico de Mad Max o a la fantasía futurista del Pixar de Wall-e. Son todo eso y a un tiempo, nada de eso. Lo que podría ser un defecto de guión, aquí pasa a ser lícita esencia narrativa, un poco a la manera de David Lynch, un cineasta que ha sido referencial en todo Peeping Tom desde sus inicios en 1999.
Ahora que crean por separado, descubrimos que la argentina Gabriela Carrizo es la auténtica responsable de la estética Peeping Tom y de esa danza frenética, de movimientos imposibles, ingeniosos y viscerales, en contraposición al relato más teatral, calmado y discursivo de Franck Chartier, con quien sigue llevando las riendas de esta agrupación de éxito. De una u otra forma, lo cierto es que la compañía tiene un lenguaje hoy ya inequívoco, perfectamente identificable, reconocible y ciertamente fascinante en cada nueva incursión.
En Chroniques, Peeping Tom echa mano del viejo recurso teatral de los invisibles, esos personajes vestidos de negro que hacen cambios en la escena y se supone que no deberíamos ver ni tener en cuenta. Solo al final de la representación, en medio de la estruendosa ovación que Sevilla le dedicó anoche, descubrimos que, en esta ocasión uno de ellos era el mismísimo Manolo Llanes, el que hasta hace muy poco fuera el director del Teatro Central y el verdadero impulsor de la compañía en nuestro país. Un homenaje, sin duda, de parte de Carrizo, que no cierra aquí el periplo español de Chroniques, que se verá en el Teatre Nacional de Catalunya, en Barcelona, del 04 al 14 de junio, y en el Centro Danza Matadero, de Madrid, del 12 al 15 de noviembre.



