DERRAME DE TESTOSTERONA EN LA SALA VERDE
Extraordinaria mezcla de proezas la que ha ofrecido Cirque La Compagnie anoche en el ciclo Riesgo, de Teatros del Canal, con su espectáculo ‘Pandax’. Fuimos a verlo y flipamos…
Texto_OMAR KHAN Foto_LIET TEMACH
Madrid, 22 de febrero de 2026
Son acróbatas extraordinarios, no hay duda. Pero lo que hace más eficaz y entrañable a Pandax, la propuesta que la troupe franco-suiza Cirque La Compagnie ha traído anoche a la Sala Verde de los madrileños Teatros del Canal (con función adicional hoy), en el cénit del Festival Riesgo de Nuevo Circo, es el encanto y carisma de sus cinco intérpretes, que irrumpen en la escena conduciendo un coche Panda destartalado, en el que cinco hermanos trasladan las cenizas de su padre muerto.
Fieles a su premisa de actuar en carpa, habilitaron el escenario de la sala como si fuera una, y acomodaron a los espectadores en círculo alrededor de ellos, ganando en proximidad –un aspecto determinante de la eficacia de su creación-, generando la sensación de estar bajo una carpa como en los circos de otro tiempo. Y es que, desde herramientas dramatúrgicas y prácticas circenses muy de nuestros días, estos chicos hacen homenaje (con respeto pero sin nostalgia), al circo de otro tiempo. Buena parte del encanto y la magia, residen en este hecho.
Trepidante, divertida, emocionante, físicamente arriesgada y tremendamente entretenida, Pandax derrocha ingenio y vomita creatividad. Un chute de testosterona aderezado por una no menos eficaz banda musical femenina que añade canciones, y melodías (algunas claramente inspiradas en Goran Bregovic, que pone el elemento gitano), más efectos sonoros desternillantes y un montón de gracia a esta propuesta de cuerpos masculinos volando libre por los aires o haciendo contorsiones apiñados en un coche de usos múltiples, en un espectáculo del todo entrañable e innovador que reinventa con auténtico ingenio prácticas del circo de toda la vida. La muy original renovación del número de cuchillos por Boris Fodella, el muy ingenioso número de la escalera de Nicolas Provot o la especialidad de la casa (gran momento de la noche): esa ingeniosa y espectacular mezcla de báscula y palo chino, que supuso su exitoso debut en 2014 con el número Planche-Mat, que se hizo con la Medalla de Oro del Festival de Circo de Domain, son las aportaciones de esta creación de ritmo acelerado y humor directo (y a veces tonto) pero siempre eficaz, que no da respiro al espectador.
De origen franco-suizo, Cirque La Compagnie supone, como tantas otras troupes, la reunión de cinco extraordinarios talentos que se conocieron en la prestigiosa Escuela de Circo de Montreal. El secreto de su éxito reside, como decíamos, en el encanto y química entre sus cinco intérpretes, pero también en una cuidada puesta en escena y una acertada dramaturgia que no da tregua, llena de detalles y momentos delirantes, que convierten el pequeño escenario –a modo de pista- en una maquinaria de precisión en constante transformación. Impresionante.



