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CUERPOS EN REBELDÍA

Estrena el día 13 La Phàrmaco La domesticación, primera parte de la trilogía Bekristen enTeatros del Canal. Y sigue de gira su creación anterior Una gran emoción política. En ambas coreografías, el cuerpo en resistencia se hace protagonista

 

Texto_OMAR KHAN Foto_VIRGINIA ROTA

Madrid, 11 de noviembre de 2019

Para Luz Arcas (Málaga 1983), directora de la agrupación La Phàrmaco, su reciente creación Una gran emoción política supone el cierre de una etapa creativa en la que había huido de las alusiones directas y se refugiaba en las metáforas y sugerencias. Su nueva coreografía, La domesticación. Capítulo 1, supone la apertura de una nueva etapa en su ya larga producción y en ella deja los rodeos y aborda de manera directa e inequívoca su pensamiento, desde una danza siempre enérgica y vibrante, característica que no cambia de uno a otro período. En toda su trayectoria, que incluye creaciones como La voz de nunca, Kaspar Hauser o Miserere, el comportamiento del cuerpo en determinados contextos adquiere cierto rol protagónico. “La miseria, la precariedad, la naturaleza… hacen la vida más difícil a determinadas culturas. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, los cuerpos están muy ligados a la cultura marginal. Y yo sentía cómo esos cuerpos querían abandonar eso para ser parte de los ganadores. Es muy compleja la relación que se genera entre un cuerpo que ha sido colonizado y uno que ha sido colonizador”.

La cita concreta a Guinea viene de una vivencia personal. Estuvo allí montando una coreografía con bailarines locales, y surgieron de repente todas estas dudas y reflexiones, que se magnificaron en un viaje similar que hizo a El Salvador, y terminaron siendo el detonante de Bekristen, una trilogía cuyo primer capítulo es La domesticación, la creación que estrena este 13 de noviembre en Teatros del Canal de Madrid. “Será el cuerpo el que hable, el cuerpo como resistencia a lo que propone el neocolonialismo, una reivindicación de la comunidad cultural como acto de resistencia. Toda lucha viene dada por un sentimiento de pertenencia, por la herida histórica. Intentaremos abordar este acto de resistencia gestual frente a la homogenización que reduce el cuerpo a una asepsia. No busco un paraíso gestual alternativo. Tampoco el gesto perdido o nuevo sino la relación del cuerpo con una gestualidad impuesta, me interesa cómo dialoga, cómo quiere ser ese cuerpo”.

Bekristen

Admite que para esta nueva creación ha sentido verdadera necesidad de cambiar y dar un vuelco a los registros y modos que hasta ahora conformaban su manera de abordar el hecho coreográfico. Por eso siente que su trabajo anterior, Una gran emoción política, que sigue de gira esta temporada visitando escenarios de Valladolid (Centro LAVA, 7 de diciembre) y el Teatro Central sevillano (13 y 14 de diciembre), ha supuesto el fin de una etapa. “En todas nuestras obras, hasta Una gran emoción política, hemos abordado temas de actualidad o muy concretos pero de una manera indirecta o menos explícita que en ésta nueva creación. Pero he querido enfrentarme a este proceso con más apertura, mucha más intuición. Antes llegaba con todo pensado, procesado, y ahora no. He querido dialogar con los intérpretes. Me da miedo y al tiempo me ilusiona pero he tenido esa necesidad de diálogo y apertura. Es una ruptura, es la primera vez que abordo un asunto actual sin protegerme en abstracciones ni paralelismos, he decidido hablar del cuerpo de hoy de una manera más explícita”.

Con todo, hay una conexión que deja al desnudo sus inquietudes e intereses de siempre. Una gran emoción política, sin ser narrativa, se inspira directamente en Memoria de la melancolía, autobiografía de María Teresa León, activista de izquierdas que luchó contra la dictadura franquista, se vio empujada al exilio, y cuando al fin pudo volver, el alzhéimer la hizo incapaz de reconocer la tierra por la que tanto luchó. “España y María Teresa han sufrido el mismo destino: el borrado de memoria, la enfermedad del olvido”, han declarado Luz Arcas y Abraham Gragera, con quien esta vez la coreógrafa compartió la dramaturgia y dirección escénica. Pero esos pasajes de la vida de la activista, perfectamente identificables en la pieza, le sirvieron también para ofrecer desde la danza su propia reflexión sobre tópicos que han sido preocupaciones de La Phàrmaco: el cuerpo colectivo, la masa que conduce y hace homogéneos esos cuerpos en rebeldía, el exilio, la memoria…

La idea del cuerpo en resistencia sobrevuela Una gran emoción política, y será también importante en esta nueva trilogía que ahora arranca con La domesticación. “El neoliberalismo es la misma historia que vivieron las colonias españolas: Arrasar la cultura existente e instaurar una cultura única colocada del lado de los vencedores. Lo fundamental para los que estamos de este lado es ser conscientes de que si nosotros, como españoles, como europeos, vivimos así es a costa de que otros, los colonizados, vivan de una manera precaria”.

Bekristen, que da nombre a este proyecto de trilogía, es una palabra fang, la etnia más numerosa de Guinea Ecuatorial que es hablada por el 80% de la población, y significa Cristianos. La domesticación, esta primera parte a punto de estrenarse, alude también a lo que supuso, política y económicamente, la imposición católica en las colonias conquistadas. “El cristianismo es el primer proyecto político de intereses económicos. Es un ejemplo claro de esa colonización que destruye el pasado”, concluye la creadora malagueña.

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