UN VIAJE AL MÁS ALLÁ
La sosegada y bella estética de ‘Alén’, de Colectivo Glovo, de Galicia, subió decibelios anoche en la recta final de Madferia, en El Escorial. Fuimos verla y esto nos ha parecido…
Texto_OMAR KHAN Fotos_ SABELA EIRIZ
San Lorenzo del Escorial, 30 de enero de 2026
Una penumbra en la que apenas se distinguen cuatro seres que se arrastran. Cuatro cuerpos que se erigen moviéndose al unísono, que parecen atraídos por la tierra y condicionados por fuerzas invisibles en movimientos tribales, estertores y telúricos de gran belleza formal. Desde su pausado arranque en una oscuridad que no avanzará más allá de la penumbra y los juegos de claroscuro con un final teñido de rojo, Alén desprende una sensación de energía vital a punto de extinguirse y convertirse en otra cosa. Parece atender a aquello de que la energía –incluida la nuestra- no muere ni se destruye. Solo se transforma.
La nueva, potente y más ambiciosa creación hasta la fecha del joven Colectivo Glovo, la agrupación gallega que lideran la local Esther Latorre y el portugués Hugo Pereira, se convirtió anoche en la gran sorpresa que nos deparaba Madferia, la feria escénica madrileña que concluye hoy en San Lorenzo del Escorial. La coreografía de Latorre, quien también baila en este cuarteto de espléndidos y entregados cuerpos, conjuga con inteligencia y gran sensibilidad todos sus elementos –la luz expresiva de Xacobo Castro, la música de percusiones tribales de José Pablo Polo, el vestuario como de anticipación futurista de Adolfo Dominguez- en la consecución de una atmósfera muy singular, enigmática y sugerente.
Superficialmente podría decirse que es una coreografía abstracta pero una mirada y sensibilidad atentas podrían desvelar rasgos de profunda humanidad en esos repentinos abrazos, en esa generosidad de atender al que cae, en la lucha por conservar una hermandad, una unidad sólida que se mantiene en la necesidad de seguir todos a una, bailando al unísono y viajando juntos hacia donde quiera que vayan. Ya lo advierte el programa de mano: la pieza se ubica donde termina lo visible y comienza el umbral.

Luz y niebla
Hay esmero en la danza, en la composición coreográfica y en el tratamiento enigmático del espacio escénico, en apariencia diáfano y vacío, pero siempre vestido por una bella e intangible escenografía de luz y niebla, de colores ocres y olores de tierra, que juegan a ser esa bisagra que conecta lo terrenal y lo humano, lo ancestral y el porvenir, con lo espiritual e intangible, lo que viene después, lo que está en el más allá. De hecho, alén en gallego significa exactamente eso. El más allá.
La pieza, de impecable factura, combina escenas de emergencia y vitalidad con cámaras lentas que sugieren introspección. Aunque lejanos, hay aires reconocibles del folcor gallego, que se ha convertido en base y seña de identidad de la reciente y revitalizada escena de la danza contemporánea de la región. Todo aquí bajo un halo de misterio y sugerencia, con claras referencias a lo telúrico y, en definitiva, a la sensación de ritual. Porque hay algo de lo místico del derviche giratorio en ese –maravilloso- dueto de Xián Martínez y el muy expresivo bailarín catalán Marc Fernández (que, a su vez ya nos había sorprendido en la Fira Mediterrania de Manresa como creador, con Aleta, investigación poética sobre los castellers), un dúo muy masculino, de giros incesantes, alzadas y caídas inagotables e interminables que se suceden como una letanía sobre el suelo blanco e impoluto.
La conexión con la tierra, con los ancestros, con la magia gallega y sus célebres meigas no es nueva, y se verifica en piezas anteriores de Colectivo Glovo (Alleo, Tríade…), pero ahora pueden ser vistas como antesala y preámbulo de un paso mayor que se estaba gestando… esta Alén, que no supone un peldaño arriba en la trayectoria del disciplinado colectivo que lideran Latorre y Pereira, sino un gran y atinado salto de precisión que los pone, de golpe, en otro lugar y otro estadio, en una esfera superior de la creación y, ojalá, en la ruta del éxito nacional e internacional. Merecen ser vistos…
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