¿QUÉ BUSCAN LOS CREADORES EMERGENTES?
Clausuró en Guimarães la décimo quinta edición del Festival Spring Forward / Aerowaves de apoyo a la joven creación europea. Hacemos balance de una edición marcada por los asuntos sociales…
Texto_JUDIT GALLART Fotos_ MISHAEL OLADIPO FAPOHUNDA / MICHELA GRANDOLFO
Guimarães, 10 de mayo de 2026
Tras cuatro intensas jornadas de movimiento, el XV Spring Forward Festival se despide de Guimarães dejando una huella profunda que ha trascendido lo puramente escénico sirviendo de plataforma para señalar las nuevas direcciones que está tomando la danza europea. Y es que los artistas emergentes están estableciendo un cambio de paradigma en la creación coreográfica, evitando desesperadamente bailar sobre conceptos abstractos para, en su lugar, hacerlo más que nunca desde la propia piel. Los creadores actuales utilizan sus cuerpos para cuestionar quiénes son y cómo los ve la sociedad, situando la danza como una herramienta de auto-disección que, a su vez, busca mirar atrás para entender su presente, recuperando historias silenciadas para devolverlas al público y otorgando al movimiento un potente valor testimonial.
La evolución del espacio sonoro también es digna de mención, con cuerpos generando su propio paisaje musical dejando que sea el ritmo quien dicte la estructura biológica de las propuestas para resultar en experiencias casi inmersivas. Pero si hay un elemento que pudiera representar el motor creativo de las nuevas generaciones es sin duda la crítica social que se manifiesta no como un panfleto político tradicional, sino desde una aproximación mucho más visceral y encarnada, en ocasiones incluso incorporando una ironía altamente afilada.
Sin duda una propuesta capaz de agrupar la mayor parte de estos elementos ha sido Wired (en la foto superior), de la artista con ascendencia danesa, kurda y camerunesa, Marie Kaae. Clausurando por todo lo alto la última jornada en el Grande Auditório del CCVF, de la ciudad portuguesa Wired presenta a un elenco internacional e intergeneracional —donde destaca la presencia del legendario Damon Frost, pionero del funk en los países nórdicos— construyendo su propia banda sonora en escena mediante beat-making percusión corporal, poesía y voces soul, transportando a una audiencia acomodada sobre el escenario alrededor de la propuesta, hacia la intimidad de un club underground cuya oscuridad invitaba a la libertad.
Entremezclando lenguajes propios del hip hop, el house y el popping despojados de cualquier barniz comercial, se genera una inteligente conversación entre música y movimiento donde los bailarines encarnan con agudeza la historia de una cultura que ha hecho del baile su herramienta de emancipación, uniendo a la diáspora a través de océanos y siglos.

Tecnoprimitiva
Kaae propone una danza de resistencia, no solo física sino existencial que nos deja la sensación de estar presenciando un ritual de alta tecnología, pero al mismo tiempo, algo profundamente primitivo. El momento más estremecedor llegaría al final con un potente manifiesto en el que la coreógrafa, con una voz cargada de urgencia, quiso señalar los "tiempos oscuros" que atravesamos, referenciando la tragedia en Palestina, la terrible realidad de los niños que nacen hoy en escenarios de guerra destinados a morir, y las injusticias sistémicas que la danza no puede —ni debe— ignorar. Un giro final que convertiría a esta propuestaen una de las más trascendentales de la cita, recordándonos que la conexión no es solo rítmica o estética, sino una responsabilidad ética.
Sería precedida durante el día de ayer por Proses On Neither Here Nor There del nigeriano-irlandés Mufutau Yusuf, una invitación a reflexionar sobre la fragilidad de la vida humana y la fuerza silenciosa que reside en su impermanencia. La tarde tomaría un cariz más familiar y conectado con la "Capital Verde" en el Parque da Cidade, donde la Company Furinkaï & Théâtre de l’Entrouvert presentó Mizu, una intervención que utilizó el agua y el paisaje exterior para recordarnos la fragilidad de nuestros ecosistemas.
Posteriormente, el Teatro Jordão vibró con GOOD VIBES ONLY (beta test) (en la foto), de la italiana Francesca Santamaria, una sucesión agitada de bailes virales de TikTok que busca cuestionar la obsesión por la positividad impostada.
En un mundo marcado por la incertidumbre, el festival se despide demostrando que el cuerpo sigue siendo el espacio más honesto para recuperar la memoria y señalar la injusticia. Con el listón de la crítica social y la innovación formal en su punto más alto, la red ya mira hacia su próximo destino: Irlanda, que acogerá la celebración del festival el año que viene para seguir pulsando el futuro del movimiento.




