FIN DE FIESTA
Fueron cinco días frenéticos en el Dansa València pero este domingo por la noche, a la hora de su clausura, el festival se reafirmó como la cita anual más importante de la danza en el país. Por allí estuvimos y así lo vivimos…
Texto_OMAR KHAN Fotos_MIGUEL LORENZO / LES ARTS y JOSÉ JORDÁN / DANSA VALÈNCIA
Valencia, 20 de abril de 2026
La noche del pasado domingo, una compañía histórica de nuestro país, Mal Pelo, fundada en 1989 por María Muñoz y Pep Ramis en Cataluña, ofrecía en la gala de clausura del 39º Festival Dansa Valéncia su creación WE Nosaltres y els temps, una reflexión sobre lo vivido y bailado estos 37 años, y el encaje de las nuevas generaciones en este universo como único camino que permitirá la subsistencia cuando ellos ya no estén. No hay nostalgia en la propuesta, solo la voluntad de la trasmisión, la necesidad de pasar el testigo, de preservar la trascendencia y admitir la transformación de una estética…
Algo similar le ha ocurrido a Dansa València cuando, en 2022, María José Mora, joven bailarina de Marea Danza reconvertida en directora del festival y dese hace dos años también directora adjunta de artes escénicas del Institut Valencià de Cultura (IVC), organismo impulsor del evento desde sus inicios, no solamente supo reactivar lo que había sido este encuentro, una cita imprescindible de la gente de la danza nacional entonces venida a menos, sino que ha sido aún más ambiciosa apuntando desde el principio a la consolidación de una plataforma de danza nacional inexistente, un evento más allá de la exhibición que, sin renunciar a la exhibición y sin vetar al público valenciano, ha sido capaz de movilizar a importantes programadores, directores de teatros y festivales españoles e internacionales que vienen motivados con la intención de llevarse una parte de nuestra danza a sus espacios escénicos o, por lo menos, aproximarse la escena dancística nacional. No es tampoco un invento suyo. Desde hace años los nórdicos mantienen el Ice Hot, los israelíes el International Exposure o más recientemente, los italianos el NID, por citar tres. España no tiene ninguno y el festival, sin perder su esencia de festival para el público valenciano, ha venido a cubrir esta carencia.
El éxito se puede medir por su `poder de convocatoria –cada vez más abundante- de importantes personalidades, gestores y agentes de la danza nacional, europea e internacional. Todo ello avalado y reforzado con una serie de encuentros sectoriales y actividades profesionales diversas, entre las que destacan el Nice To Meet You, en el que artistas selectos no necesariamente programados, tienen encuentros directos con los visitantes. Especial atención a los programadores del Circuito Cultural Valenciano, y la creación de espacio para los encuentros de European Dance Festivals o el Mediterranean Pass,entre muchas otros.

Momentos de ternura
Guiado por el lema Momento de ternura, el festival desplegó en distintos teatros y espacios valencianos, y también en sus calles y plazas, una amplia programación, que inundó a la ciudad de artistas y espectáculos del momento, destacando la muy esperada Rocío Molina, que sedujo con su reciente propuesta Calentamiento (en la foto sobre estas líneas), la citada coreografía de Mel Pelo o la apuesta decidida por creadores emergentes que despuntan como los navarros de Led Silohuette con su ambiciosa creación Ultimátum, la encantadora María Moreno, con su personal flamenco en Magnificat, La Venidera y su intenso dueto NO o la joven coreógrafa catalana Ester Guntin, que sorprendió con la muy inquietante Quiso negro.
El festival no descuida el paisaje valenciano de la danza, y ofrece una ventana de gran importancia para las compañías locales. Este año coprodujo a la veterana compañía Taiat Dansa, dirigida por Meritxel Barberá e Inma García, que estrenaron en el Palau de les Arts su nueva coreografía Las hijas de Bernarda (en la foto que abre este artículo), una reflexión sobre la opresión a la mujer, en una adaptación de la obra de Lorca, que convierte a Bernarda en un poder superior intangible que termina trascendiendo el entorno rural del original y resignificando la obra en nuestros días. Fil d’Arena, Titoyaya, Taller Placer, Maurico Pérez Fayos, Eyas Dance Project o Núria Crespo, entre otras agrupaciones valencianas, tuvieron su oportunidad en esta edición dedicada a la ternura.
Luego está la fiesta y la celebración de la danza, también importantes. En este sentido, hubo momentos memorables como el paseo coreográfico con los invitados a La Albufera y el Port de Catarroja, uno de los sectores más afectados por la dana. En resumen, cinco días frenéticos que corroboraron y situaron a Dansa València como la cita internacional irrenunciable con la danza hecha en nuestro país.




