EL SILENCIO DE LOS ÁRBOLES
Pau Aran, exbailarín de Pina Bausch, enfrenta un año lleno de retos y nuevos proyectos, que incluye una trilogía LGTBI y el estreno esta semana de su solo ‘Myco’, en el Mercat de les Flors. Nos lo ha contado…
Texto_OMAR KHAN Fotos_ALAIN ELORZA / TOBIAS FREI
Madrid, 25 de marzo d 2026
Nada más empezar este año, ha estrenado en Kaiserlautern la primera parte de una trilogía LGTBI, que encontrará continuación en Bremen, también en Alemania, hacia mayo, para concluirla este verano, en Barcelona, su ciudad. Pero antes, esta misma semana, del 27 al 19 de marzo, en el Mercat de les Flors, estrenará su nuevo solo Myco, al tiempo que sigue bailando para Sidi Larbi Cherkaoui, tanto en el Ballet del Gran Teatro de Ginebra, donde el creador belga es director artístico como en su compañía Eastman, de Amberes. Aunque ya no forma parte del elenco del Tanztheater Wuppertal, seguirá colaborando este año en producciones puntuales de la Fundación Pina Bausch, y no para su actividad docente. No le queda mucho tiempo libre al creador y bailarín catalán Pau Aran pero esta actividad frenética lo tiene emocionado.
“He dado visibilidad a los ancestros, en mi creación anterior, Un cadavre exquis II, a la problemática de género en esta trilogía y a los árboles en mi nuevo solo”, dice de las temáticas que aborda en sus recientes proyectos coreográficos. Parecen muy distintas pero todas coinciden en tratar temas humanos que le preocupan en su día a día.
“Me interesa proponer un diálogo no tanto sobre nuestra relación con la naturaleza sino una reflexión para entender que somos parte de ella”, nos adelanta el exbailarín de Pina Bausch sobre Myco, este solo que toma su título de un término botánico que hace referencia a asociaciones simbióticas vitales en las que hongos y raíces de plantas cooperan para intercambiar nutrientes y apoyarse mutuamente.

Honrar la pausa
“Myco es una obra sobre la pausa, la calma y el silencio”, prosigue, “ese silencio de los árboles en el bosque que, está demostrado, tienen un sistema de comunicación por las raíces. Quiero contraponer este silencio a las prisas y ruidos de este mundo que vivimos, y recordar que hay que mirar al bosque y escuchar los árboles. Hay que honrar la pausa, vamos muy rápido, la gente se salta los valores y creo de verdad que la danza puede crear un espacio propio de reflexión que permite el reconocimiento de toda esa belleza que tenemos en frente y no vemos”.
En ese mismo espacio cabe también su mirada preocupada hacia la gente LGTBI que hoy se hace mayor, una investigación de larga data que ha devenido en tríptico. “Llevo más de tres años trabajando en ello, pero en este momento es cuando lo encuentro más necesario, ante el avance de la extrema derecha que amenaza con la pérdida de derechos ganados”, nos explica. “Hay tanta homofobia, tanta transfobia… que me parece importante hablar desde el entendimiento, el amor, el respeto… La gente gay que vivió su juventud en los setenta y hoy es ya mayor, fueron los que manifestaron su disconformidad en el mayo del 68, fueron la oposición a Vietnam y los que impulsaron el movimiento gay y lo normalizaron. Porque promovieron esa lucha es por lo que hoy yo puedo abordar este tema con toda libertad y sin restricciones”.
Para Memorias de la resistencia, que así se llama esta primera parte de su trilogía, ha contado con dos elencos alternos de la compañía de danza del Pfalztheaters Kaiserlautern, que dirige en la ciudad alemana la aragonesa Luisa Sancho Escanero, que es quien le ha invitado, pero para la tercera parte, que verá la luz en Barcelona este verano, quiere un elenco propio que incluya intérpretes de diversas edades, con distintos backgrounds, muchos de ellos ya conocidos.
En realidad, nos confiesa que para todos sus proyectos personales, está tratando de reunirse con un mismo grupo de colaboradores, y no niega que aspira a conformar con ellos una compañía. José Troncoso, en la dramaturgia y codirección, o Leticia López, en el diseño de iluminación forman parte. “Repito con todos ellos porque me gusta la idea de una relación profesional estable con gente que sé que funciona conmigo. Aunque no terminemos como una compañía, quiero construir esta pequeña casita donde estemos todos colaborando juntos”, concluye.




