AIRE NUEVO, AIRE LIMPIO…
La gran apuesta de danza del Festival ‘Ellas crean’ recae en Alba González, que presenta este viernes en el Centro Eduardo Úrculo, de Madrid, su propuesta ‘Ábrego’, sobre la que ha hablado largo con nosotros…
Texto_JUDIT GALLART
Madrid, 03 de marzo de 2026
Hay creadoras que no buscan la coreografía, sino la consecuencia. Alba González pertenece a esa genealogía de artistas que han decidido que el escenario no es un lugar de exhibición, sino un espacio liminal donde "otro tiempo sea posible". Un tiempo más dilatado donde la observación se vuelve central es lo que la creadora madrileña presenta en Ábrego, pieza que aterriza este viernes 06 de marzo en el Centro Cultural Eduardo Úrculo del madrileño Distrito de Tetuán como parte de la programación de Ellas Crean. No lo ve como una estructura cerrada, sino como una "deriva de cuerpos que se van moviendo a través de fuerzas que no dependen solo de la voluntad propia. En este trabajo, el ábrego, ese viento del suroeste —aunque ella inicialmente lo buscara en las humedades del norte gallego— que trae aire nuevo y limpio; se establece como el elemento central.
“Me interesaba esta idea de un viento fresco, húmedo, que renueva, que genera, que limpia, que abre otra vez espacios”. Bailar con lo invisible es, quizás, el mayor reto de esta pieza, pues el viento no se ve, pero sí sus consecuencias, ya sea en las ramas de los árboles, en el pelo o en el movimiento de las hojas.
Por eso González ha llevado esa simbología al extremo, eliminando información visual para que el espectador imagine desde dónde viene la provocación del movimiento. “Era una simbología perfecta para poder adentrarnos en esos estados liminales en los que no vamos a ver ese elemento, pero sí vamos a ver lo que produce o nos vamos a imaginar desde dónde viene, sin la necesidad de sentirlo. Era como eliminar parte de esa información y llevarla al cuerpo”, nos confiesa la creadora, que junto a Ana Erdozain (formando la compañía Corpo Liminal), ha construido una pieza "multilenguaje".

Capas de una misma piel
La música, de autoría propia, no es un acompañamiento, sino una capa más de esa misma piel. “Nos gusta pensar que no son la coreografía y los cuerpos, y luego lo otro se va añadiendo, sino que son capas de esa misma piel que es toda la pieza”. Incluso el vestuario, diseñado por ella misma bajo el sello La Ccia, forma parte de este ecosistema: una investigación textil que permite que la arcilla y los posos se desprendan de los cuerpos, transformando el escenario con cada paso, dejando una huella de "raíz y memoria".
Sobre el escenario, la acompañan intérpretes de una trayectoria indiscutible, como la Premio Nacional de Danza Dácil González, y Ana Erdozain, junto a Fran Martínez y Laura L. Muñoz, transitando un movimiento que huye de lo academicista para buscar esos estados liminales, a veces difusos, otras veces tangibles. “Queríamos jugar con los límites corporales, más allá que generar una coreografía basada en un lenguaje convencional o establecido. La idea era ver cómo los cuerpos se construyen y se transforman, mostrando cómo las células se pueden expandir o concentrar, o cómo puedo entrar en ti”.
Ábrego llegará como un viento húmedo que promete, al menos por un instante, renovar el aire de la escena madrileña, que estos días se encuentra sacudida por el ciclo Ellas Crean, una iniciativa que cada año, coincidiendo con el Día Internacional de la(s) Mujer(es), reúne a artistas femeninas de múltiples disciplinas para mostrar todo su potencial en diversos espacios de la capital. La de González es la apuesta de escenario por la danza este año, pero se seguirá bailando en el ciclo Danza en los museos (DÍA DE LA MUJER)
“Creo que, por aprendizajes, por vivencias determinadas, las mujeres tenemos unas sensibilidades y unas necesidades de contar según qué cosas que a veces no aparecen en el imaginario masculino”. Y es que, para González, en cuya experiencia profesional se ha visto principalmente trabajando para varones, estar en el ciclo Ellas Crean supone continuar una lucha por poner en alza las voces y las formas de hacer de las mujeres en un sector donde, históricamente, los referentes y los directores han sido hombres. “Es muy necesario que haya una multivoz a la hora de crear para que aparezcan más vivencias, imaginarios y realidades, y que también inspiren a esas otras generaciones que vienen por detrás”, concluye.




