MANUEL LIÑÁN SIGUE MUERTA DE AMOR
Desde hoy, vuelve a Madrid, ésta vez al Teatro de la Zarzuela, esta creación rosada y desgarrada, en la que el creador y bailaor se vuelca con la copla. Nos ha contado lo que significa para él…
Texto_OMAR KHAN Fotos_marcosGpunto
Madrid, 05 de febrero de 2026
“Sí, se me pasó por la cabeza un Viva! 2”, admite Manuel Liñán en relación al descomunal éxito de su creación Viva!, en la que él y sus bailaores asumen el rol femenino, el de la bailaora. Fue estrenada antes de la pandemia y ahí sigue tan viva, todavía rodando. Hace apenas unos días fue ovacionada (una vez más) en el Palau de les Arts, de Valencia. Pero después de este triunfo, el creador supo preguntarse “¿y ahora qué?” y entonces nació Muerta de amor, que ha sido otro triunfo. Tuvo su premier en Teatros del Canal, de Madrid, en junio de 2024, y esta semana (desde hoy y hasta el domingo) vuelve a la capital, ahora en el emblemático Teatro de la Zarzuela, donde el bailaor y coreógrafo no había bailado nunca. Entre medias, una gira por toda España y varias ciudades del extranjero avalan su nueva creación que se prosterna ante la copla.
“Es verdad que entre Viva! y Muerta de amor hay una puerta que las conecta pero es la misma relación que conecta a una viva y una muerta”, bromeaba el creador esta semana en su intervención en el podcast La lira de Apolo, que se transmite los sábados en Radio Nacional de España (RNE), bajo conducción del crítico y periodista Raúl Losánez. “La copla ha sido la banda sonora de todas mis relaciones”, prosigue el coreógrafo, “sobre todo las primeras porque hay mucho de culpa y de arrepentimiento, y porque siempre de manera velada la copla, que venía cargada de mucha intensidad, hacía declaraciones homosexuales”.

Todo rosado
Muerta de amor es una creación tremendamente rosada, ese color lo impregna todo en escena. Asistimos así a un ritual donde el desgarro y el despecho, el micrófono, la duda y la culpa son el detonante que mueve a Liñán, a su equipo de siete bailaores y a una invitada especial, Mara Rey, cupletista de las de verdad, que se deja la piel cada noche sobre el escenario y recibe frenéticas y merecidas ovaciones. “Cuando pienso en la intensidad de la copla se me viene a la cabeza Mara Rey. Yo la conocí hace mucho tiempo cuando actuaba en [el tablao] La Cueva de los Tarantos, su actuación era justo antes de la mía y escucharla siempre me preparaba el cuerpo para algo diferente. Por eso he querido que abra el espectáculo a la manera de un ritual”.
En cualquier caso, Muerta de amor está hecha desde la profundidad emocional de su autor, lo que procura una experiencia más allá del jaleo y el jolgorio natural del flamenco. “Muerta de amor está inspirada en la palabra amor y en todo lo que puede rodearla, en el deseo, en las relaciones, en las consecuencias que dejan en el cuerpo las relaciones entre las personas, porque creo que las relaciones tienen unas consecuencias, alteran nuestro campo emocional, por lo tanto, en mi caso, alteran mi baile, dejan huella en una manera de bailar y lo que pretendo en este espectáculo es llegar a ese campo emocional donde surgen todas estas cosas para trabajar un poco las consecuencias que pueden derivar del deseo, de lo fraternal, de la fantasía, de lo que uno imagina…”, nos relataba emocionado Liñán al momento del estreno de esta creación, que ya es emblemática de su hacer como coreógrafo.
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