JUEVES DE DANZA EN MADFERIA
Ayer fue un día intenso de danza en San Lorenzo de El Escorial. Artistas bailando sus piezas y otros ofreciendo adelantos de sus proyectos ocuparon la jornada de esta feria madrileña, que hoy clausura su nueva edición. Por allí estuvimos y así lo vivimos…
TEXTO_OMAR KHAN
San Lorenzo del Escorial, 30 de enero de 2026
Sería injusto negar que siempre estuvo, pero la danza, bajo la dirección artística de María Sánchez de la Cruz, ha tomado gran relevancia en Madferia, la feria de artes escénicas de Madrid, que concluye hoy en San Lorenzo del Escorial, con salVa, una coreografía de actualidad sobre el tema de la inmigración del colectivo HURyCAN, que lideran Arthur Bernard Bazin y Candelaria Antelo que, a pesar de estar a más de dos años de haber sido estrenada, no ha tenido el recorrido que quizá merecía, lo que supone darle una nueva oportunidad.
Ayer fue, por decirlo de alguna manera, el jueves de danza. Es verdad, que la noche del miércoles se estrenó, en su versión larga, el ingenioso dueto con dron y aires futuristas Todo este ruido, de la Compañía Qabalum, pero fue ayer cuando convergieron en la sede de El Escorial varias acciones y espectáculos, que culminaron espléndidamente por la noche, con la muy deslumbrante Alén, de Colectivo Glovo.
A mediodía Madferia se nos desveló como caza-telentos. Dos piezas cortas de creadores emergentes para espacios no convencionales, muy contrastadas en lenguaje e intenciones, brillaron por su excelencia y buen hacer en el hall del Auditorio. Por un lado, el tándem catalán Jessica Castellón & Boris Orihuela con la delirante Cuentas corrientes (foto inferior), y por el otro, el muy intenso dueto THE (foto superior), de Miguel Jiménez & Andrea Carrión, procedentes de Murcia.
Castellón y Orihuela tienen la gracia necesaria para divertir (y generar reflexión) con su dueto sobre la inclemencia de la cultura corporativa, con la pugna entre una ejecutiva y el arribista inseguro pero que viene demoledor a quitarle el puesto de trabajo. Con una danza ágil y enérgica al borde de la caricatura, se escenifica esta violenta y divertida disputa con puñetazos y agresiones, todo un hallazgo concentrado en apenas quince minutos.
En otro tono, en las antípodas del humor, THE es una propuesta oscura y malsana, de pálpitos siniestros, que ahonda en la dependencia y el instinto. Es también un enfrentamiento, un duelo entre dos que se necesitan y se repelen. La cristalera del hall del Auditorio de San Lorenzo en esta mañana lluviosa se hizo cómplice de estos pálpitos oscuros, ubicando en el exterior a Miguel Jiménez, antes de entrar al acecho de su partner. Es probable que nunca más tengan una oportunidad como ésta en la que el espacio y la naturaleza hacen alianza con su propuesta. En cualquier caso, se trata de un dueto muy intenso e inquietante, que consigue su atmósfera desde el movimiento felino de sus intérpretes pero sobre todo desde la energía que ambos emanan.

Diez proyectos
Después de un miércoles de nieve y tormenta en El Escorial, el jueves arrancó luminoso por la mañana con la presentación de proyectos de danza y artes vivas, en la Sección Encuentros con la Creación: Escena Expandida, de Madferia. Una oportunidad para que los programadores invitados escucharan de primera mano las propuestas de diez creadores, que en conjunto ofrecían una panorámica de lo que vendrá. Algunos de los ponentes con obras por terminar, otros más avanzados y unos pocos muy en sus inicios. Cada uno tuvo cinco minutos para explicar –desde la danza, el vídeo, el power-point, la exposición verbal o lo que la imaginación dictara- lo que está haciendo.
Conocimos así avances de creaciones de corte experimental como 100 cosas que hacer hoy mejor que ver este espectáculo, de Paloma Calle, que como dice su título expone y explica cien situaciones cotidianas alternativas a ver su propuesta; Virginia, una mujer desnuda, en la que Constance Hurlé explora la violencia estética de una sociedad que impone a la mujer estar bella, maquillada y a punto todo el tiempo, o Bodegón vivo, de Teresa Sanz, una performance sobre la España vaciada, la cata de vino y los cuentos de terror que inspira la vastedad y soledad de estos pueblos.
Conocimos también la existencia de piezas de enorme potencial que se están gestando como El salto de Butes, de Juan Berlanga, que ya había presentado aquí el año pasado su trabajo Juan Caballo. Ahora, sigue imbuido en la mitología, ésta vez griega, acudiendo a Butes, el único argonauta que sucumbió víctima del canto de las sirenas, en una propuesta plagada de talentos, aparte del suyo como bailarín y coreógrafo, que van desde Mal Pelo en la dirección escénica, Niño de Elche en la música y Alberto Conejero en la dramaturgia.
Las obras para público familiar no faltaron en estas exposiciones breves. Con el sello de calidad y la experticia en obras para la primera infancia, Da.Te Danza, ofreció adelantos de Únicos, un dueto de su director Omar Meza, que explora la identidad a partir de la fragilidad de la obra de Calder, al tiempo que Thomas Noone, un viejo veterano de la escena catalana, nos trajo algunas de las ideas que sustentan Jirafa, su nueva creación que se inscribe en la línea de esa danza con títeres de goma espuma que ha venido experimentado en su más reciente etapa creativa. Emocionó a todos con uno de ellos.
El umbral, de Sofía Calvarro; U-Tópico, de Compañía Movimentarium; Cuerpo de calle, de Sonia Pérez Olmedillo y Traspasar, de Violeta Borruel, quien a partir de unas sillas como obstáculos aborda los conceptos de barrera y frontera, tan en boga estos días en el ámbito político y humanitario, cerraron esta interesantísima ronda, que nos dio luces sobre la danza que se está gestando ahora mismo en el país.
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