DOS LENGUAJES EN EL CUERPO
Presenta el joven bailarín y creador gallego Daniel Rodríguez esta noche en Pontevedra su nueva y más ambiciosa creación ‘Transeúnte’. Nos lo ha contado…
Texto_OMAR KHAN
Madrid, 21 de febrero de 2025
“Mi experiencia con las danzas tradicionales empezó en una agrupación de mi pueblo que tenía más mujeres que hombres, todo estaba muy marcado por los roles pero luego me di cuenta de que esto, al final, no va de géneros, ni de hombres ni de mujeres… empecé a reflexionar sobre todo esto en 2017, cuando entré en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila, de Madrid, haciendo contemporáneo… crecía mi interés por este asunto, al tiempo que mi visión y percepción de lo tradicional iba cambiando”.
No lo sabía entonces, pero estas reflexiones del joven bailarín y creador gallego Daniel Rodríguez eran ya el origen de Transeúnte, la pieza que estrena esta noche, con las localidades agotadas, en el Teatro Municipal de Tui (Edificio Área Panorámica), en la provincia de Pontevedra. Se trata, en sus propias palabras, de una coreografía que busca indagar en el impacto de las danzas tradicionales gallegas en un ámbito fuera del circuito local en que se producen. Para ello se ha rodeado de un equipo que no necesariamente viene de lo tradicional.
La música, en directo, la ponen Aida Tarrío, conocida por su trabajo en Tanxugueiras, y Artur Puga, de Mondra, y bailan Javier de la Asunción, Laura García, Andrea Pérez y el mismo Rodríguez, que ha sido intérprete para creaciones de danza contemporánea, llegando a bailar para creadores tan ajenos a lo folclórico como Daniel Abreu. “Excepto yo, ninguno de ellos ha estado en contacto con lo galego, a lo más que llegan es haberse tomado una [cerveza] Estrella Galicia por las tardes. Pero intenté darles solo unas pinceladas porque me interesaba detectar lo que había de permanente y transitorio en esos cuerpos”, nos confiesa.
Para Daniel Rodríguez, de manera natural, en su propio cuerpo conviven dos lenguajes. El de las danzas tradicionales gallegas, incrustado desde edad temprana en sus músculos, y el contemporáneo, aprendido fuera de Galicia. “Yo trabajo desde el diálogo”, asegura. “Mi cuerpo ha vivido y aprendido ambos lenguajes y me encanta buscar el límite, ese umbral en mi cuerpo, al que la gente me dice que le ponga una de las etiquetas, pero es que no puedo porque no es una cosa ni la otra, es un diálogo. Mi cuerpo tiene los dos lenguajes y hablan entre sí”.
Lo que vino a darle la razón a sus intuiciones fue el momento en que llegó a América Central con un solo que ya mezclaba lo gallego con lo contemporáneo. “Llegué a un país tan lejano como Costa Rica, y noté cómo conectaba con la gente a través de una danza hecha desde un lugar muy intrínseco pero que no se quedaba en Galicia. Y empecé así mi investigación sobre el instinto porque a pesar de la evolución del hombre durante estos siglos, el instinto sigue habitando en nosotros, así que he buscado localizar qué hay de permanente y qué de transitorio en esto del canto y la danza, y por medio de este diálogo identificar qué vestigios de la tradición se cuelan a la actualidad e incluso se proyectan a futuro”.
Esta investigación, que lo llevó a una residencia en Teatros del Canal, de Madrid, ha terminado convertida en Transeúnte, que con apoyo del Centro Coreográfico Galego, verá la luz esta noche en su tierra, con aspiraciones a rodar pronto fuera de allí. “Yo siento que el público tiene ganas de que se generen este tipo de proyectos, cada sociedad necesita sus tradiciones pero al mismo tiempo se necesita que haya trabajos conectados con su momento”.






