DOS CUERPOS CONECTADOS
Debutaron anoche en el Círculo de Bellas Artes madrileño Mario Bermúdez y Catherine Coury, directores de Marcat Dance, con ‘Afines’, un dueto personal y oscuro. Así lo vivimos…
Texto_OMAR KHAN Foto_FLORENTINO YAMUZA
Madrid, 21 de febrero de 2026
Termina bien, en paz y tranquilidad. Pero no es Afines un love story, pese a que sus dos intérpretes, el andaluz Mario Bermúdez y la norteamericana Catherine Coury, directores de la compañía de Jaén Marcat Dance, son pareja sentimental y artística. Este dueto, que se bailó anoche en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, con función adicional hoy, supone una vuelta a sus inicios cuando trabajaban juntos en la Batsheva, de Israel, donde se conocieron. No es una obra complaciente y por momentos, más bien agobiante. Son dos cuerpos de la misma estirpe que, sin embargo, exhiben sus diferencias aunque parezca un hecho que están destinados a entenderse.
La ejecución, intensa, perfeccionista y extenuante, como en todas las obras de Bermúdez, supone la base y sustento del todo. Son dos cuerpos, ya no tan jóvenes, que hacen gala de madurez y presencia escénica. Se mueven bajo un código común, con ecos -cómo no- del inconfundible estilo Gaga de Batsheva, pero más allá de la técnica exhiben una conexión que parece natural. Son cuerpos líricos y sabios, y aunque hay una atmósfera muy determinada y determinante, la pieza tiene mucho que ver con lo básico para bailarín y espectador: el placer de bailar y ver bailar.
Afines es dueto despojado y urgente en el que todo el peso recae en el movimiento, convenientemente arropado, eso sí, por la música expresiva y portentosa de José Pablo Polo, esa iluminación de semipenumbras de Mamen B. Gil y esa niebla insistente y constate, elementos todos que aportan la atmósfera intensa y poco festiva de la propuesta, que culminará en las antípodas… a plena luz, sin humo, y con esos dos cuerpos en armonía y en paz.
En algún momento se podría creer que estos dos bailarines se han fugado de Averno, la reciente creación grupal de Marcat Dance, y que tras un plan de fuga diferente han conseguido retornar y liberarse, no como sus compañeros de la otra coreografía, que terminaron avanzando sin posibilidad de escape hacia la profundidad del infierno. Optimismo y pesimismo les diferencian.
Bermúdez y Coury asimilaron y sorbieron del muy particular lenguaje de Ohad Naharin, ex director de Batsheva y autor de la técnica Gaga, pero hoy son dueños de un lenguaje más propio y personal, desarrollado en su aventura juntos en Jaén, que ha sido definitiva en la estética ya reconocible de Marcat Dance, compañía que nació hace diez años cuando ambos se instalaron en Vilches, pequeño pueblo con aroma de aceite de oliva donde nació él, y en el que no solamente tienen sede sino que se han convertido en motor de danza, celebrando cada verano el muy peculiar Festival VilDanza.



