FUENTE OVEJUNA
Laura Morales, antigua Hermana Gestring, regresa mañana al escenario del Teatro Central, de Sevilla, para estrenar su nueva creación ‘Ser pastora’. Te contamos la peripecia personal que ha supuesto esta creación pastoril…
Texto_OMAR KHAN Foto_BRAVA STUDIO / DANSA VALÈNCIA
Madrid, 06 de mayo de 2026
Cuando una de las hermanas Gestring, la morena, que en realidad se llama Laura Morales, se vino de Sevilla a Madrid, en 2023, todo parecía estupendo. Su proyecto sevillano, el de las hermanas disparatadas, que compartía desde 2013 con Greta García, la rubia, conquistaba al fin los Teatros del Canal. Se vislumbraban algunas posibilidades de crecimiento, pero pronto se dio cuenta de que un par de buenos proyectos de danza no sostienen una vida en la capital. La precariedad de esta profesión inestable, algo que ya conocía, se tornó entonces en inseguridad, frustración y rabia.
Ella está convencida de que el proyecto de Las hermanas Gestring no prosperó por prejuicios. “Siempre sentí que en este medio no se fían de mujeres que hacen humor: ‘Uy sois artistas, uy qué punkis que sois’… el humor le ha restado peso a nuestra credibilidad como creadoras, la gente no sentía que nuestro procesos e investigaciones fueran serios y profundos porque hacíamos piezas divertidas”. Y fue entonces cuando vio un anuncio que le dio fuerzas para girar el timón de su vida de manera repentina y brusca.
Una escuela de pastores se anunciaba. Por aquí en la danza sobraban bailarines. Por allá en el campo faltaban pastores. Decidió que se hacía pastora. ¿Qué podía salir mal? Todo salió bien, de hecho. “Nosotros en la familia, somos de ciudad. Mi abuelo fue pastor de cemento, pero a mí siempre me gustaron los animales y se me dio bien el curso de pastoreo. Tenía conexión y escucha con los animales. Me fui a hacer prácticas a Brieva de Cameros, un pueblo enano de La Rioja con menos de cien habitantes, y decidí que esa sería mi vida. Eso me dio alivio y me calmó, bajó toda la angustia”.

Ante cien ovejas
Hubo, no obstante, un momento del aprendizaje que se le quedó grabado. Su profesora, el primer día que le tocó sacar a un rebaño, le dijo que abriera la puerta y que se hiciera oír por las ovejas para que se acostumbraran a ella, pero le advirtió que también debían sentir que ella era la autoridad. “Fue un momento de ‘¿y ahora qué hago?’ y entonces yo, que usualmente tengo una vocecita, saqué una voz atronadora de dentro de mí que tuvo un efecto corporal, y entonces vi cómo cien ovejas me hacían caso. Fue increíble”.
En eso estaba Laura Morales, cuidando y guiando sus ovejas por el campo, cuando recibió un encargo desde su otra vida. Álvaro Vicente, de la revista del Centro Dramático Nacional, le pidió un texto en el que explicara cómo había sido pasar de la danza al campo. Reflexionó entonces sobre la vida de coreógrafa y la vida de pastora, creó un diario en el que narraba sus vivencias de cada día y apuntó su pensamiento sobre lo que ocurre con un cuerpo humano frente a cien ovejas.
Un poco insegura del texto que resultó se lo envió a una amiga que vivía allá, en la jungla de asfalto de Barcelona, la también creadora Nùria Guiu, para recoger sus impresiones sobre el escrito. Y la amiga eufórica le dijo que ella lo que veía allí era una coreografía. El espíritu de pastora empezó a tambalearse y el ímpetu de la coreógrafa despertó de un letargo. Empezó a vislumbrar momentos escénicos, en el que ella con un cencerro arreaba al público a la sala. Vistió en su mente el escenario con balas y a sí misma con traje de pastora. Subida a una bala, orgullosa, se vio iluminada como la mismísima Reina de la Paja.
Tras varias presentaciones preliminares como trabajo de calle –la más reciente en el marco del recién acabado Festival Danza Valencia- todo esto no tardó en saltar de su cabeza a materializare físicamente en el escenario. Y en este punto estamos ahora mismo. Todo está ya listo en el Teatro Central, de Sevilla, donde mañana y pasado, Laura Morales, otrora hermana Gestring –la morena- estrenará Ser pastora, su acto de trashumancia escénica y una nueva oportunidad que le da a su vida de coreógrafa y bailarina. La fuente de todo esta propuesta la encontró pues, en el campo y las ovejas. Ésta es su personalísima fuente ovejuna.




