DANZA EN UN TUBO VOLCÁNICO
Con la profundidad de sus cuevas como escenario, el Festival Escena Lanzarote propone ver danza como nunca la habías visto. Esta semana Marcat Dance imparte un Taller Gaga en sus espacios prehistóricos. Te lo contamos…
Texto_OMAR KHAN Foto_ALEJANDRO ACUÑA
Madrid, 20 de enero de 2025
“Que para llegar al escenario tengas un camino de veinte minutos por el interior de una cueva, convierte la experiencia en una liturgia”. Lo dice convencido Quino Falero, que tiene un as bajo la manga que convierte a su festival Escena Lanzarote en una oferta cultural imbatible y única en el país, sin competencia posible. Tiene dos importante aliados para conseguirlo. Por un lado, la naturaleza salvaje y volcánica de esta isla negra y por el otro, el trabajo del artista local César Manrique (1919-1992) que intervino proyectos arquitectónicos en la búsqueda de armonía entre arte y naturaleza, erigiéndose como el “diseñador” de toda la isla canaria.
Imaginar espectáculos, principalmente de danza, dialogando con esos monumentos arquitectónicos incrustados en un tubo volcánico milenario, de donde surgen los Jameos del Agua o La Cueva de los Verdes, los más espectaculares sin duda, pero también el Jardín de Cactus, el Castillo de San José o La Casa Museo del Campesino, supone un ejercicio de creatividad que tiene como recompensa 250 espectadores de pie haciendo resonar sus vítores y aplausos en el fondo profundo de la Cueva de los Verdes, después de haber visto al bailaor Alfonso Losa y la bailaora Vanesa Coloma darlo todo tras una representación de su propuesta Prendidos (foto inferior), como ocurrió el pasado diciembre. No se trata de una simple función como la del teatro de una gran avenida metropolitana. Se trata de una experiencia sensorial difícilmente olvidable, tanto para los espectadores (siempre extasiados) como para los artistas (siempre deslumbrados).
“Necesito programar espectáculos con un lenguaje universal, que no tengan la limitación del idioma porque Lanzarote tiene permanentemente una convivencia entre residentes y turistas, y el idioma no puede ser un obstáculo. Por eso me he centrado en la danza aunque me gustaría abrir más el espectro de las artes escénicas”, nos relata. “También es importante que las creaciones habiten los espacios de forma natural y que el lugar aporte y sume a la propuesta”.

Gaga volcánico
El formato es más el de una temporada larga, pues esta cuarta edición del festival, que se extiende hasta abril de este año, arrancó en octubre del pasado con Dani Punnullo y los breakers de su compañía bailando la rabiosamente actual Avalanche (en la foto que abre esta información), en el escenario de los imponentes Jameos del Agua, que le aportaban un contraste de 200 millones de años. Ya también bailó por aquí Alberto Velasco que para su propuesta sobre el folclor y lo folclórico Mover montañas, no pudo tener mejor espacio que La Casa Museo del Campesino y aún quedan experiencias importantes: el espectáculo Es un tango la vida (Castillo de San José, 14 y 15 de febrero), la futurista Glass House, de Eduardo Vallejo para su compañía madrileña Ogmia (22 de marzo) y la clausura a cargo de la compañía Estévez-Paños, con La confluencia (05 de abril), ambos en Jameos del Agua.
Quino Falero, un gestor cultural que vivió de jovencito en su Lanzarote natal el esplendor efímero de aquel Festival de las Nacionalidades que se celebró en las siete islas canarias durante los años ochenta y le permitió ver en estos escenarios a Lindsay Kemp, Momix o Marcel Marceau, quiere recuperar aquella efervescencia y contribuir a crear un tejido escénico propio de la isla. “Desde el año pasado he comenzado una apuesta por la formación, que no solamente sea exhibición sino que se produzca un intercambio de ideas, que el festival pueda ofrecer herramientas a los bailarines y creadores”.
En este sentido destaca una iniciativa pedagógica, que esta misma semana también se verá afectada y engrandecida por estos espacios. Mario Bermúdez y Catherine Coury, directores de la compañía andaluza Marcat Dance, que ya estuvo aquí el año pasado bailando Averno, que convirtió los Jameos del Agua en un infierno, ofrecerán un Taller GAGA (del 24 al 26 de enero próximos), la técnica que aprendieron directamente en la Batsheva de Israel, donde bailaron. Pero no serán sesiones gaga rutinarias sino que se desarrollarán en los Jameos, la Cueva de los Verdes o el islote de Fermina, entornos naturales que influirán y marcarán una diferencia en el aprendizaje y asimilación de esta particular forma de bailar.
“En este festival los propios espacios te dictan el camino. Creo que necesitamos unos años más para consolidarnos, llevamos cuatro ediciones, con una truncada por el covid, y tenemos un aumento constatable de la audiencia cada vez. La idea es que la gente lo sienta como algo suyo y que espere cada año la llegada de Escena Lanzarote”, concluye Falero.






