La Danza Nunca Muere

Holland Festival Septuagenario
Septuagenario

El 70 aniversario del Holland Festival supuso la despedida de su directora Ruth Mackenzie, desde ahora al frente del Teatro Châtelet de París

Texto_MARÍA INÉS VILLASMIL Foto_BORIS BRUSSEY

El pasado mes de junio se celebró la edición número 70 del Holland Festival, el festival más importante y de mayor trayectoria de Holanda. Fundado en 1947, este encuentro incluye teatro, música, ópera, danza contemporánea y, más recientemente, comenzó a incluir espectáculos multimedia, arte visual, cine y arquitectura, consiguiendo llevar estas disciplinas a numerosos rincones de Ámsterdam, ciudad que le aloja cada mes de junio. La edición aniversario, que le reafirmó como uno de los festivales escénicos más sólidos de Europa y el mundo, supuso la despedida de su directora artística Ruth Mackenzie quien se colocará desde la temporada 2018/19 al frente del prestigioso Teatro Châtelet, de París. La dirección del Holland Festival continúa a la búsqueda de un digno sucesor, mientras Mackenzie transita hacia Francia para suceder a Jean Luc Choplin, encargándose de la programación de Châtelet, convertida así en la primera mujer en ocupar el cargo de director artístico en el mítico teatro parisino fundado en el año de 1862.

Mackenzie confeccionó su última programación en el Holland Festival en torno al delicado tema de la Democracia, que fue abordado desde distintas obras y las más diversas tendencias. La edición contó con una ocupación del 80% y llevó a 98.000 espectadores a ser testigos de una ecléctica oferta en teatros y espacios no convencionales, con eventos de entrada libre, y la organización de debates y discusiones alrededor del tema principal y nervio de la edición. Sin duda, una de las fortalezas del legado de Mackenzie ha sido la apertura de este festival a un público más amplio y a espacios no convencionales, así como la combinación de nuevos talentos artísticos acompañando a artistas más establecidos.

A tono con esta visión se estrenó Rito de Primavera, del joven coreógrafo chileno José Vidal, una particular visión de un icono coreográfico con 50 bailarines, que logró sacudir a jóvenes y adultos involucrando así a intérpretes y audiencia en un trance bastante genuino. El francés Boris Charmatz ofreció Danse de Nuit, un trabajo al aire libre en una plaza al sur de Ámsterdam empleando recursos mínimos en una acertada locación en estos tiempos de abierta confrontación política. El pionero del estilo Flex Reggie (Regg Roc) Gray junto al director Peter Sellars presentaron FLEXN en colaboración con una grupo de bailarines de Brooklyn. Un trabajo que sorprende por su impacto visual y la destreza casi circense de sus bailarines, pero que resulta muy obvio a nivel dramatúrgico. Por último, destacar al italiano Romeo Castellucci y su Democracia en América, con una factura visual impecable y un final que conmueve, una propuesta que revisita de manera muy particular la obra de Alexis de Tocqueville que da nombre al espectáculo. www.hollandfestival.nl

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