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Regresión

Protagonist, segunda pieza que el creador sueco monta para el Cullberg Ballet, propone una vuelta al mono para solucionar los excesos de nuestra sociedad. Se podrá ver en Barcelona. Sevilla y Madrid

Jefta Van Dinther (Utrecht, Holanda, 1980) sufrió una depresión hace un par de años de la que se ha servido como materia prima escénica en su segunda gran colaboración para el Culberg Ballet, de Suecia, después de Plateau Effect (2013). La pieza para 14 bailarines, titulada Protagonist, es una parábola que reflexiona sobre los roles que nos impone la sociedad y a los que, individualmente, nos resistimos. Es, en último término, una llamada al cambio. Esa necesidad de ruptura se observa en la misma propuesta, donde la voz está omnipresente. A los sonidos ininteligibles, distorsionados o incluso el silencio de anteriores obras, el coreógrafo, criado en Suecia y viviendo a caballo entre Estocolmo y Berlín, opone en esta ocasión la voz en off y el canto de la estrella revelación de este pasado año en Suecia, Elias. Tras su exitoso estreno, Protagonist inicia esta temporada una gira española que le llevará a Barcelona, Sevilla y Madrid.

¿Cómo ha sido ver sus sentimientos y sus luchas personales a través de los cuerpos de los bailarines?

No trabajo desde la idea de que el arte sea terapéutico, pero durante el proceso de creación pude percibir cómo mi propio desarrollo y el de la pieza evolucionaban en paralelo, influyéndose, retroalimentándose. El proceso ha sido de sanación. Y ha sido liberador no tener que ser la persona que la interpretara, porque he podido tomar distancia.

La última vez que hablamos nos contó que estaba desarrollando una línea argumental autobiográfica, ¿qué le ha llevado a darle un sesgo generalista?

Al principio estaba interesado en subir a escena algo muy personal y trabajarlo a través de un grupo de bailarines. Pero, en suma, es una historia sobre querer pertenecer a una sociedad, sobre luchar para conectar, sobre tratar de relacionarse, al tiempo que sobre la necesidad de ser independiente. Mi propuesta es genérica, y habla de un momento de necesidad de cambio con el que cualquiera se puede identificar.

Ha descrito esta obra como una “decisión constante de estar presente”. ¿Por qué es importante reconectar con lo que nos rodea?

No soy una persona romántica o espiritual con respecto a la naturaleza, pero veo que en esta sociedad estamos obsesionados con el pasado y el futuro. Y, por el contrario, hay pocas formas de experiencia sobre el presente. Al final de la pieza, los bailarines viven una regresión, entran en un estado animal y se quitan la ropa, empiezan a comportarse como monos. Y es que las bestias viven el momento: si tienen hambre, comen, si algo les pica, se rascan. Están interesados en el vecino tanto como en una planta cercana. Hay una relación no jerarquizada con el entorno y no se separan del medio ambiente que les rodea, porque son uno con la naturaleza.

¿De qué manera ha afectado a la pieza el hecho de desarrollarla para el Cullberg Ballet?

Cuando trabajo para mi propia compañía nunca cambio al elenco, pero cuando lo hago para el Cullberg no elijo a los bailarines y hay rotación entre ellos. Trabajar en estas condiciones, en las que sé que va a haber sustituciones, me lleva a hacerlo de manera más genérica, con la idea de comunidad, de un cuerpo común. Busco una cualidad muy clara y física que los homogenice. Se podría decir que creo especies para cada obra.

¿Qué le ha llevado a darle tanto protagonismo a la voz?

Muchas de mis piezas tienen una estructura abierta, abstracta, asociativa y narrativa, todo al mismo tiempo, pero en el caso de Protagonist quería que hubiera cierto sentimiento de liberación, de salir del pasado e irrumpir en el presente. Durante el proceso de creación quise verbalizarlo. Uno de los placeres de la danza es que no sabemos exactamente lo que dice, así que proyectamos lo que queremos que digan los cuerpos. De allí que la combinación de trabajar con palabras y con esa cualidad de la danza me ha resultado muy sugerente. De hecho, en mi pieza posterior hablan todo el tiempo.

¿Por qué eligió al cantante Elias para asumir esta responsabilidad?

Estaba buscando una voz que texturizara la obra. Y un amigo me lo dio a escuchar. Pensé que era un afroamericano de 50 años. Y resulta que sólo tenía 20 y era de Estocolmo. Suena como si esta fuera su única vida o cómo si hubiera vivido 20 vidas.

Cullberg Ballet. Protagonist. Del 2 al 4 de febrero en el Mercat de les Flors (Barcelona). 9 y el 10 en el Teatro Central (Sevilla), y el 14 y 15, en los Teatros del Canal (Madrid). www.mercatflors.cat www.teatrocentral.com www.teatrosdelcanal.com

Texto_BEGOÑA DONAT Foto_URBAN JÖRÉN

 

cullberg ballet

CULLBERG

cincuentenario

Texto_MARÍA INÉS VILLASMIL Foto_URBAN JÖRÉN

“La danza está en constante cambio porque está sembrada en los tiempos en los que vivimos”. Éstas palabras de Birgit Cullberg (Nyköping, 1908) fundadora del Cullberg Ballet, definen al espíritu que caracterizó a la jornada organizada por el potente colectivo de Estocolmo a propósito de su llegada al medio siglo durante el pasado el mes de abril del año pasado. En el marco de la celebración tuvo lugar, en la Dansen Huis de Estocolmo, el seminario Where Does the Dances Goes when it is Danced?. Por otra parte, se ofreció un espectáculo que incluyó en una misma noche dos propuestas que retratan al Cullberg de los inicios hace 50 años y el de hoy, teniendo en común su espíritu innovador pero con voces y estéticas profundamente vinculadas a los distintos tiempos de su creación: Eurydice is Dead creada por Birgit Cullberg en el año 1968 y Protagonist creada por Jefta Van Dinther en el año 2016.

El seminario se desarrolló en tres sesiones de discusión donde se abordaron temas como la danza, la memoria, el legado y su archivo físico pero también el de la memoria del cuerpo del bailarín que presta su fisicalidad para darle vida a un arte tan efímero. El evento contó con un nutrido y ecléctico grupo de programadores, académicos y artistas de la danza, entre los que cabría destacar a Magnus Nordberg, Susan Kozel, Agnieszka Sjökvist Dlugoszewska, Salomón Baush, y Mats Eks, entre muchos otros.

Un momento único y hasta histórico supuso ver reunidos en una misma sesión al hijo de Birgit Cullberg, el bailarín y coreógrafo Mats Ek (Malmö, 1945) hablando de su madre, y a Salomón Baush, hijo de la también desaparecida Pina Baush y quién se vincula al mundo dancístico de su progenitora más consistentemente luego de su deceso para ocuparse de la Fundación Pina Baush, organización creada para conservar el repertorio, documentación y legado artístico de su madre. Baush -venido del ejercicio del derecho criminal- no posee ningún vínculo con el quehacer dancístico. De hecho, confiesa que cuándo el nació, su madre ya tenía 42 años y su gran carrera artística estaba en curso.

El caso de Ek, en cambio, es totalmente opuesto. Fue director artístico del Cullberg entre 1985 y 1993 y junto a su pareja, la bailarina Ana Laguna, desarrolló un importante trabajo coreográfico, más allá del repertorio de su progenitora. En sus manos, la agrupación tomó un nuevo impulso como compañía de autor, y durante esos años, su nombre y del Cullberg fueron indisociables para las audiencias del mundo que aplaudieron con fervor sus adaptaciones contemporáneas y descabelladas de clásicos como El lago de los cisnes o Giselle. Durante su intervención, Ek leyó a viva voz un escrito en el que resumió el curso seguido por su madre desde que nació hasta que fundó el Cullberg, poco después de haber entrado en contacto con la técnica Graham en Nueva York. Un sentido momento éste, que arrancó emotivos aplausos en la audiencia del Dansenhus de Estocolmo.

El espectáculo conmemorativo incluyó dos propuestas coreográficas separadas por medio siglo. Ambas poseen en común haber sido creadas con el respaldo de una institución sólida que siempre ha respondido a las exigencias artísticas de su momento y se ha ido adaptado a los cambios propios de los tiempos líquidos modernos -parafraseando al sociólogo Zygmunt Bauman- y de la creación coreográfica contemporánea.

Eurydice is Dead fue creada en los tiempos agitados de las revoluciones estudiantiles mundiales de finales de los sesenta. Fue estrenada en enero de 1968 en medio de las tensiones internacionales que desembocaron en el famoso Mayo del 68 y que significaron el despegue de las protestas en Suecia por parte de organizaciones estudiantiles y artísticas. Birgit Cullberg siempre se sintió conectada a su tiempo y su propuesta coreográfica estuvo con frecuencia incentivada por los temas políticos, algo que se verifica en esta obra clave de su repertorio.

En otro extremo, Protagonist, que ha sido creada por Jefta Van Dinther en 2016, muestra su visión y sentimiento en la batalla que implica el protagonismo que le ha tocado enfrentar en nuestra era mediática y de las redes sociales, y muestra cómo cada uno de los 14 bailarines del Cullberg tiene también que lidiar con ello. Con un lenguaje cuidadoso y detallado de movimiento, el joven coreógrafo crea su propio sentido de experiencia colectiva, tanto para los propios bailarines como para la audiencia.Fue un acierto la celebración de los 50 años del Cullberg, hoy bajo la dirección artística de Gabriel Smeets, quien decidió armar la fiesta mirando al pasado enfrentado al presente de la que sigue siendo la compañía de danza más potente de Suecia. www.cullbergballet.com

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