La Danza Nunca Muere

susyQ Danza Igor Yebra

Igor, el Bilbaíno

Igor Yebra debuta en Bilbao en el papel estelar de Zorba el Griego. De ese rol, de sus planes y su vida hablamos con él

Texto_PATRICIA LAJARA

Tan solo trece años tenía Igor Yebra (Bilbao, 1974) cuando tuvo que marchar de su ciudad en busca de su mayor pasión: bailar. Desde entonces, este versátil bailarín se ha movido por los cinco continentes como free lance y ha bailado para compañías como la de Víctor Ullate, el Australian Ballet, el Ballet Nacional de Cuba o para Julio Bocca, quien ha dejado este verano la dirección artística del Ballet Nacional del Sodre, de Uruguay, cargo que le han ofrecido ahora a Yebra, aunque él aún no ha tomado una decisión. Por lo pronto, el próximo 24 de noviembre interpretará Zorba el Griego, la gran obra de Mikis Theodorakis y Lorca Massine, en el Bilbao Arena, dentro del marco del Festival Fair Saturday. Será una superproducción que ha sacado a la venta 5000 localidades y reunirá en escena a más de 200 artistas, con participación de la Sinfónica de Bilbao, la Sociedad Coral de la Villa, el Coro de la UPV/EHU y el Ballet de la Ópera de Turquía, con Yebra como estrella en el rol estelar de Zorba.

¿Qué significa interpretar Zorba el Griego en estos momentos?

Desde el estreno de Zorba hace más de 20 años, siempre he querido interpretar su rol. A lo largo de los años encontré a Lorca Massine, su creador y coreógrafo, y le comenté en varias ocasiones que me encantaría bailarlo, a lo que él me contestó que algún día llegaría a hacerlo. Finalmente el año pasado llegó el momento tras mi gran persistencia. Efectivamente, como Massine me descubrió, es un tipo de papel que no puedes hacer en cualquier momento de tu vida, no es el papel de dar saltos y piruetas, detrás hay un personaje con mucha madurez y un peso específico.

Se ha dicho que Zorba podría ser su despedida de los escenarios, ¿qué es lo que más echará de menos en caso de que así sea?

En primer lugar, yo nunca me voy a retirar de bailar, y lo he dicho siempre, yo moriré siendo un bailarín o un intérprete, que lo haga en mi casa o en otros sitios no quiere decir que deje de hacerlo. No soy de esos bailarines que lo anuncian a bombo y platillo, porque para mí es como la muerte. Además, como he dicho antes, el rol de Zorba se puede hacer siempre que el cuerpo te lo permita.

Hace once años que se inauguró su escuela de danza en Bilbao, ¿qué cree que está aportando a la ciudad y al mundo de la danza?

A la ciudad, concretamente, la cultura y los valores sociales que daremos a las nuevas generaciones. Además, es una escuela abierta a todo el mundo, tanto a los que quieren ser profesionales, para que aprendan bien desde el inicio y no se tengan que ir de su casa tan pronto, así como me tuve que ir yo… Ya hay algunos alumnos que están bailando profesionalmente fuera, lo que para mí supone un orgullo. Pero también es para los que no quieren dedicarse profesionalmente a ello, pero que sí les gusta bailar. 

¿Qué experiencia extrajo de fundar la Escuela Municipal de Danza de Amurrio, una localidad pequeña?

Que todo es posible y que los sueños se pueden hacer realidad siempre que uno apueste por ellos y los persiga. El que entonces era el alcalde de Amurrio y todo su equipo tenían ese sueño y yo accedí porque creí en las personas. Me propusieron poner en funcionamiento esta escuela y así lo hicimos. Tras cinco años hubo un cambio político y no vi el mismo entusiasmo, por lo que decidí echarme a un lado. De lo que más orgulloso me siento es de que esa escuela siga funcionando con la misma estructura con la que yo la dejé, lo que quiere decir que se plantaron unos buenos cimientos.

Le han ofrecido la dirección artística del Ballet Nacional del Sodre…

Después de que Julio Bocca haya estado al mando y haciéndolo maravillosamente, lo único que se puede hacer es seguir en la misma línea de trabajo. Cuando las cosas están bien hechas hay que seguir haciéndolas de esa manera. El que hayan pensado en mí supone todo un orgullo y lo menos que quisiera yo es decepcionar, por eso las negociaciones no están cerradas y son lentas: hay complejidades que no se pueden mirar a la ligera.

Siempre ha sentido predilección por la danza puramente clásica, ¿en qué estilos se siente a día de hoy más cómodo?

No sé de dónde viene esto (ríe). Yo siempre digo lo mismo: comencé a bailar por Fred Astaire y mi siguiente bailarín admirado ha sido Antonio Gades… Pero sí que es cierto que el mundo del ballet clásico siempre me ha gustado y es el que te da un nombre. Dentro de mi repertorio he hecho muchas cosas, he bailado bastantes estilos y nunca he estado cerrado a nada. La danza es mi vida, por lo que respeto todos sus géneros y disciplinas. Voy siguiendo una evolución y lógicamente, vas cumpliendo una edad en la que no puedes ni debes decir que sí a todo.

Tras casi treinta años de trayectoria profesional ¿con qué etapa de su vida como bailarín se queda?

Con la actual. Uno se tiene que quedar siempre con lo que tiene en el momento. ¿Para qué vas a vivir de recuerdos que ya han pasado o de cosas que no sabes si van a pasar? Hay que tener proyectos y también ilusiones, pero tienes que intentar explotar al máximo lo que tienes en este momento.

Zorba el Griego. Bilbao Arena (Bilbao). 24 de noviembre www.fair-saturday.org

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