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GESTOS A GRANEL

Vuelve mañana y pasado, a Teatros del Canal, de Madrid, el vanguardista francés Boris Charmatz con su inclasificable coreografía 10.000 gestos

 

Madrid, 25 de febrero de 2020

No hay habilidad humana que pueda cuantificar, controlar, coreografiar, asimilar, contar, memorizar, monitorizar ni medir 10000 gestos exactos en una coreografía. El creador francés Boris Charmatz, provocador permanente, lo sabe. Y mañana, 26 de febrero y pasado, volverá a retar al público español en la Sala Roja de Teatros del Canal, donde una vez más (ya se ha visto con éxito en Barcelona hace un año) representará en nuestro país su desmelenada y trepidante coreografía 10.000 gestos, donde habrá 25 bailarines pululando por todo el teatro, interactuando con la audiencia y gesticulando a mansalva.

La propuesta que les hicieron es que deberían bailar, al ritmo del Requiem, de Mozart, nada menos, una coreografía conformada exactamente por 10.000 gestos diferentes y originales, así que cada bailarín debía aportar 400 gestos propios a la coreografía. Cada uno de estos gestos podría representarse solamente una vez y siempre al unísono con los demás gestos del grupo.

La danza contemporánea, que ha encontrado en la repetición de los gestos un vehículo expresivo (Lucinda Childs, Pina Bausch) es ahora retada y cuestionada por Charmatz en esta creación que nació de la performance Levée des conflits, que montó para el MoMa de Nueva York. Algún crítico definió 10.000 gestos como un ejercicio de maximalismo en contraposición al minimalismo, ese movimiento que consigue la fascinación a través de la repetición obstinada de un mismo gesto.

En realidad, Charmatz no quiere que el espectador cuente 10.000 gestos. En el fondo de esta estructura, compleja y estéril, hay una reflexión sobre las diferencias entre la producción en masa y la singularidad, o sobre el nuevo fenómeno de la data, la cantidad de información como nuevo cuño de cambio.

Al final de la representación, se espera que surjan, de manera inevitable las preguntas ¿qué es, en realidad, un gesto?, ¿dónde empieza y dónde termina un gesto? ¿se pueden cuantificar y clasificar los gestos? Este es el momento del triunfo de Charmatz, el creador galo que se impone retos superlativos para generar en sus espectadores este tipo de reflexiones desde los proyectos que realiza para el Museo de la Danza, como rebautizó muy intencionadamente, el Centro Coreográfico Nacional francés que dirige en Rennes desde 2009.

Charmatz ha venido desarrollando su trabajo, siempre de naturaleza provocadora, a contracorriente de los preceptos aceptados de lo que es danza, se ha movido en la periferia y sin salir de ella, se ha convertido en un autor de gran relevancia, destacando creaciones como enfants, 20 Dancers for the XX Century, manger (que fue éxito y generador de polémica en Teatros del Canal) o el macroproyecto en Londres ¿Puede la Tate Gallery ser un Museo de la Danza?

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