fabrebelgian

Absurdistán

El agresivo y poético Jan Fabre llega al Grec con una mirada ácida sobre su país, en Belgian Rules

 

Foto_WONGE BERGMANN

En comparación con las 24 horas ininterrumpidas de duración de su colosal Mount Olympus, su nueva creación Belgian Rules, que irrumpe en el festival Grec de Barcelona (Teatre Lliure, 20 y 21 de julio de 2018) es una miniatura con sus cuatro horas sin intermedio. Siempre polémico y kamikaze, Jan Fabre, el más incendiario de los creadores belgas, vuelve con su artillería pesada para presentar en forma escénica y espectacular su reflexión y visión ácida sobre Bélgica, su país, al que llama Absurdistán y que disecciona con ironía. “Los belgas están orgullosos de su falta de orgullo” proclama, mientras dirige sus dardos hacia la idiosincrasia belga y todo lo que significa ese pequeño país dividido en el marco de la Unión Europea con sede en Bruselas. “Bélgica es un estado artificial e inestable usado como escenario de las guerras de otros”, arremete. La nueva creación conecta con el Fabre más crítico, el de aquella contundente Orgía de la tolerancia (2009), y va propinando mazazos, con cierto cariño hay que decir, a todo lo belga. A la Unión Europea, a la división territorial y cultural, a la política y los políticos, a los terroristas, a las patatas fritas y el chocolate, al manneken pis y la pasividad cómplice de sus habitantes.

Volver