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Maestro

Abandona su compañía y deja de coreografiar. El destacado creador se dedicará ahora a consolidar La Casa de la Danza

Texto_PATRICIA LAJARA

Bailarín, coreógrafo, maestro, director y emprendedor. Después de más de 40 años de plena dedicación a la danza, Víctor Ullate (Zaragoza, 1947), una de las figuras más relevantes del ballet en España, decide retirarse de su mayor pasión. “Me voy. Me voy, pero lo hago muy feliz… El cambio era necesario, y también necesito descansar.” De esta forma explicaba Ullate su decisión de abandonar la Compañía y de dejar definitivamente la danza, decisión que afronta con ilusión, ya que dejará el relevo de la dirección del Víctor Ullate Ballet a una de sus alumnas más queridas, la bailarina Lucía Lacarra.

Ullate comenzó su camino como bailarín de la mano de uno de los más importantes coreógrafos del siglo XX, Maurice Bèjart. “Estuve al lado de un gran creador, de un genio de la danza, él me enseñó, y fue todo un lujo… Fui un privilegiado por poder trabajar con un gran maestro como él.”, afirma Ullate con gran gratitud. Durante 14 años, y a tras luchar contra unas graves lesiones de rodilla, el bailarín zaragozano disfrutó “como nadie en el escenario”. Más tarde, en 1979, a Ullate se le encomendó la difícil tarea de dirigir el Ballet Nacional de España, y diez años después creó su propia compañía, el Víctor Ullate Ballet.

A lo largo de estos años, Víctor Ullate supo plasmar en su Ballet una identidad propia, a través de un amplio repertorio de coreografías, entre las que destacan Samsara, Sur, Bolero, o Don Quijote (ballet que actualmente se está interpretando en el Staatsballet de Berlín). Como maestro, Ullate manifiesta con cariño haberse sentido muy realizado. También como coreógrafo, al sentir el éxito de sus ballets como “un premio a la enseñanza”. Por su compañía han pasado gran parte de las mayores figuras de la danza en nuestro país como Tamara Rojo, Igor Yebra, Ángel Corella o Lucía Lacarra, y es precisamente Lacarra, la que asumirá la dirección de la misma desde este momento.

“Mi relación con Lucía siempre ha sido espléndida, ha sido una alumna y una bailarina maravillosa. Yo siempre digo que se baila como se es. Y bueno, ella baila como un ángel y es también un ángel como persona.” Confiado y feliz, Ullate afirmaba de Lacarra ser una mujer muy organizada, y muy profesional: “Aparte de mi orgullo y mi satisfacción con ella, creo que era la persona perfecta que debía seguir el legado. Ella está muy ilusionada… y sé que lo va a hacer muy bien.” A partir de entonces, Ullate se centrará en su labor con la Fundación y en su gran proyecto: La Casa de la Danza. “Sería muy importante para nuestro país tener una gran Casa de la Danza, donde niños de familias desestructuradas y con poder adquisitivo bajo, pudiesen tener la oportunidad de que sus hijos fueran grandes bailarines… Para que el día de mañana esos niños puedan tener un puesto en la sociedad y qué mejor, que en este arte tan maravilloso que te hace tan feliz, para mí lo es todo.”

Por otro lado, Ullate declara con gran ilusión haberse marchado por todo lo alto de la Compañía gracias a su última adaptación aún en gira, Carmen, ballet en el que Lacarra, que también baila su versión de El amor brujo, es la protagonista. “Para mí es un placer haber terminado así”. Aunque tampoco quiere Víctor Ullate dar por sentado un ‘hasta nunca’: “Aunque tampoco puedo decir ‘haber terminado’, porque nunca puedes decir de esta agua no beberé.

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