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Identidad

Tras visitar Madrid con The Blind Poet, obra que cerró un ciclo iniciado hace diez años con La habitación de Isabella, la compañía belga abre un nuevo capítulo con la novísima War and Turpentine, que tendrá estreno español en Sevilla y Palma de Mallorca esta misma temporada

Texto_OMAR KHAN Foto_BEA BORGES

“Lo que yo hago no es danza. Es teatro”, dice rotundo Jan Lauwers (Amberes, 1957), que en realidad es un artista plástico hoy reconvertido en hombre de escenario. La confusión acerca de lo que es o no es el director de Needcompany, compañía fundacional del movimiento escénico belga que acaba de cumplir 30 años ininterrumpidos de espectáculos híbridos, conecta con una problemática más amplia, insoslayable si se quiere entender el fenómeno escénico del siglo XXI. De manera muy paulatina y no sin polémica (no hay que olvidar la explosiva aparición del movimiento de la No-danza en la Francia de finales del siglo pasado, que siendo danza negaba serlo) se han ido derribando las barreras que encerraban en compartimientos a las artes escénicas. “Lo que pasa es que la gente de danza me quiere mucho aunque nunca hice una coreografía”, argumenta el creador. “Cuando empezamos no había festivales específicamente de danza, así que todo estaba mezclado, los críticos de danza solían interesarse por nuestras propuestas y así quedamos conectados”.

Pero no es tan simple. Jan Lauwers empezó en las artes plásticas de los tempranos ochenta y por esa vía conectó con la performance, una forma artística híbrida en boga que, al no ser de naturaleza teatral, nunca echaba mano de la representación y donde el performer no interpretaba un personaje sino que era él mismo y sus acciones. En Lauwers la transición hacia lo escénico se hizo desde esa ambigüedad explícita de la performance, que es la que la ha mantenido muy cercana a la danza, y aunque mucho ha cambiado su concepción, principalmente en la forma, en el fondo sigue latente esa preocupación entre la presentación y la representación. Intenta explicarlo desde The Blind Poet, su penúltima pieza que fue vista en febrero pasado en Teatros del Canal de Madrid y se trata de una creación en la que hace un retrato personal de cada uno de sus siete intérpretes. “Grace Ellen Barkey [que es su musa y compañera sentimental] decidió que hablaría de ella misma a través de la figura de una payasa. Es ella pero al mismo tiempo se ve como un personaje. Benoît Gop, otro de los intérpretes, vistiendo una máscara, nos confiesa que su madre era prostituta y relata cómo vivió aquello. ¿Se trata realmente de Benoît o es él como intérprete representando a Benoît? Así es cómo derribamos la barrera entre la presentación y la representación. Personalizamos y desde un individuo hablamos del todo, de lo universal”.

Partiendo de esta premisa, Jan Lauwers parece querer abrazar la historia, no ya la suya o de sus intérpretes, sino la de todo el planeta durante el convulsionado siglo XX. Su ejercicio de representación en la presentación, pasa necesariamente por mirar y revisar el pasado, un tema que a lo largo de estos 30 años de actividad de su compañía, aparece protagonista. “Aprender del pasado es importante”, subraya. “Identidad, nacionalismo, inmigración, confusión… son temas presentes en mis obras. Se trata siempre de la gente pero se abren nuevos y más amplios universos desde lo individual. Descubrir de dónde eres, de dónde vienes, qué has hecho o escuchar al otro son formas de hablar del mundo desde una persona. Ir a profundidad en la vida de nuestros padres, por ejemplo, nos desvela quienes somos, nos da un background. Mis hijos tienen sangre china, sangre flamenca, sangre española y eso configura su identidad”.

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Los últimos diez años de Needcompany han supuesto un proceso largo de investigación en estos asuntos tan candentes y espinosos de la sociedad global actualmente. Y su obra La habitación de Isabella (2004, repuesta recientemente por la compañía), con la que inició este ciclo que ha culminado el año pasado con The Blind Poet, aparece como una obra fundamental. “Isabella’s Room es importante, sí. Con esta pieza abrí los códigos de mi teatro. El siglo XX supuso una nueva era, pasó todo muy de prisa y todo lo ocurrido fue muy destructivo en todos los niveles. Escribí una historia lineal y convencional, con inicio y final, y la conté al revés, en regresión, lo que me permitió hacer una reflexión sobre el siglo. The Blind Poet es una conclusión de lo iniciado en Isabella, y es por eso que hemos decidido remontarla”. Entre medias, las dos piezas que junto a Isabella conforman su trilogía Sad Face / Happy Face: The Lobster Shop (2006) y The Deer House (2007), obras que parecen musicales de vanguardia, donde canciones, danzas y textos forman esa amalgama única que ha definido su lenguaje. “Isabella’s Room tenía que ver con la idea de cómo desde el arte podías abrir un debate. Suponía una crítica al siglo XX, que hoy lo comprobamos, fue fáustico, cruel y destructivo. Quisimos deconstruir todo ese horror y ahora, en el cierre del ciclo con The Blind Poet hemos creído que es tiempo de reconstruir y mirar el siglo XXI con optimismo, queremos repensar nuestro diálogo con el público. En cambio, War and Turpentine, nuestra nueva obra, es otra cosa”.

Trementina

Por primera vez en 30 años Jan Lauwers adapta una novela para Needcompany. Es cierto que en su catálogo existen versiones muy propias y personales de algunos clásicos teatrales (Macbeth, en 1996; Calígula al año siguiente, Rey Lear, en 2000) pero nunca una novela. Lo que ocurre es que War and Turpentine, de su amigo personal el escritor flamenco Stefan Hartmans, no es una novela cualquiera. Al menos para él. Estrenada en Bélgica en diciembre pasado, su flamante adaptación escénica para la que ha contado una vez más con la descomunal actriz Viviane de Muynck, la protagonista de Isabella’s Room, prepara su estreno español este mismo mes de marzo en el Teatro Central de Sevilla, donde son asiduos, y en el Teatro Principal de Palma de Mallorca. “Tampoco es el inicio de un nuevo proceso porque veo toda mi obra como una evolución constante. Lo que sí ocurre es que he cambiado los códigos”, confiesa.

Después de todo, paralelismos no faltan. Hartmans escribió su Guerra y Trementina a partir de los dos cuadernos de notas que le dejó su abuelo, un olvidado héroe de guerra y pintor, que relata sus experiencias como soldado en la I Guerra Mundial y un amor imposible que murió joven. Teniendo como punto de partida un individuo, el autor hace toda una reflexión sobre el violento arranque del siglo XX, el avance de la industrialización y las dañinas consecuencias de la guerra. Por su parte, Lauwers, tomando inspiración en su pesar tras la muerte de su padre, se permite hacer una revisión crítica de los grandes acontecimientos del siglo a través de ese personaje fascinante que es Isabella. Más tarde, ocurrió que el hermano de una de sus bailarinas, Tijen Lawton, que era reportero de guerra en Kosovo fue asesinado allí y a partir de la experiencia terrible de su intérprete y amiga montó The Deer House, que le sirvió una vez más para reflexionar sobre nuestro mundo contemporáneo desde una experiencia individual. Como en la novela de Hartmans, sus obras hurgan en el pasado de alguien para tratar de entender, o al menos explicar, el mundo complejo en el que vivimos.

War and Turpentine supone el inicio de un nuevo camino”, admite Lauwers. “Es un tipo de propuesta diferente, es más lineal y al mismo tiempo, más física. Quedé tocado por la novela de Hartmans, me resultaba muy cercano y familiar todo lo que contaba, había muchas similitudes con mi propia historia y quizá por eso, elegí adaptarla”.

Mirar atrás

Para Jan Lauwers, a quien tanto le gusta mirar atrás y hurgar en el pasado, los 30 años de Needcompany suponen una enorme satisfacción personal. "Hay una evolución constante. Creo que mi trabajo durante estos 30 años se ha hecho más abierto, más claro. También estoy contento de que Needcompany no sea solamente yo sino un grupo de artistas, gente que trabaja junta y comparte los mismos ideales. Si algo ha permanecido intacto en estas tres décadas son los afectos y los sentimientos. Toda esta gente es parte de mi vida. Amo la totalidad de lo que supone la compañía porque me lleva a vivir en las artes y eso me hace feliz”.

Es cierto. Needcompany no es su compañía, aunque sea él la cabeza artística más visible. Se trata de una plataforma de aire familiar, una estructura en la que varios artistas canalizan sus talentos. Grace Ellen Barkey suele montar sus propias creaciones; Benoît Gop, además de actor en War and Turpentine, ha pintado todos los cuadros que aparecen en escena, y el músico Maarten Seghers, sobrino de Lauwers, que usualmente compone y toca en directo la música de muchos de los espectáculos de Needcompany desde hace 15 años, acaba de estrenar con ellos Concert by a band facing the wrong way, su propio recital teatralizado, que irrumpirá en el Festival Grec, de Barcelona, el próximo verano.

La estrecha relación entre ellos, donde hay cruces familiares y amistades sólidas de muchos años, y donde conviven hasta once nacionalidades diferentes, le permite a Jan Lauwers hurgar sin conflicto en la interioridad de cada uno, en sus pasados respectivos y el de sus propios países y culturas, reconviertiendo su intimidad en actos escénicos, a veces épicos, que hablan de nuestro amplio y conflictivo mundo desde la experiencia personal e individual de solamente uno de sus habitantes. “Hablamos mucho, me dan la información y a partir de allí creo el texto y la puesta en escena. Todo el mundo tiene una historia y todas son historias interesantes. Hablo de ellos, de cómo se ven a sí mismos pero al mismo tiempo creamos algo nuevo y universal. Tenemos 30 años trabajando juntos, somos amigos, así que nunca he tenido problema con las confesiones ni con tocar temas sensibles de sus propias vidas”.

Needcompany tiene una alta concentración de talentos y una pluralidad que viene de las once nacionalidades que conviven en el mismo escenario. “Yo escribo en flamenco pero con frecuencia pido a cada uno de ellos que hable en su lengua materna. Grace Ellen por ejemplo, habla tres idiomas. Es también una declaración política. Europa está conformada por muchas culturas y tiene que buscar el camino de la convivencia en la diversidad. No podemos encerrarnos en los nacionalismos”. La conexión entre la política, el mundo que vivimos y la experiencia individual con las piezas que monta son constantes verificables en el universo teatral de Lauwers, que insiste en que su naturaleza no es la del coreógrafo, a pesar de que su próximo proyecto sea la puesta en escena de la ópera L’Incoronazione di Poppea, de Monteverdi, para el prestigioso Festival de Salzburgo que se celebrará en verano, y en el que participan 22 bailarines. “Me siento en realidad artista visual pero hoy la forma artística más pura es la escénica por lo que tiene de político. El capitalismo nos come pero el teatro no se puede vender ni capturar. Si quieres tenerlo, tienes que venir aquí, sentarte a vernos e interactuar con nosotros. No lo puedes comercializar y esa es una idea que me seduce”, concluye.

Needcompany. War and Turpentine, de Jan Lauwers. 16 y 17 de marzo, se presenta en el Teatro Central (Sevilla) y el 22 de marzo, en el Teatro Principal (Palma de Mallorca) www.needcompany.org

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