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Grec Festival

GREC GRIEGO

La nueva dirección artística del Festival estival de Barcelona tomó posesión en enero teniendo a la cabeza a Cesc Casadesús, hasta entonces responsable del Mercat de les Flors. La afición de danza celebró con entusiasmo ese cambio. Aunque nadie era consciente todavía que en los pocos meses que quedaban para la actual edición no era posible grandes replanteamientos en la programación. De manera que 2017 debe considerarse un año de transición.

Una de las primeras ideas fue plantear el evento como si de un viaje se tratase. Esta vez le ha tocado a Grecia, que aunque parezca increíble nunca antes había sido país destacado, pese al nombre del festival. De ahí han llegado, en la primera quincena, dos de las propuestas más insólitas: The great tamer (el Gran Domador) de Dimitris Papaioannou, obra de fascinante factura escénica, aunque quizás con algunos problemas de ritmo y que también se ha visto en Los Veranos de la Villa de Madrid. Más adhesiones, por lo futurista de su lenguaje y lo radical de su mensaje fue Titans de Euripides Laskaridis.

Éxito rotundo fue inaugurar el Festival con Jacopo Godani al mando de la Dresden Frankfurt Dance Company (en la foto). Logró contentar tanto a los amantes de la buena técnica, como al público menos habituado, todos con ganas de un espectáculo de gran formato en el recinto al aire libre. Desde aquel día se han ido sucediendo muchas cosas, desde propuestas para descubrir la intensa labor que se está llevando en Valencia con Taiat Dansa, que dedica su pieza al fotógrafo Man Ray; a la consolidación de La Petita Malumaluga como auténticos expertos en público familiar, y más concretamente para niños de 0 a 3 años: My Baby is a Queen.

Pero seguramente entre la crítica especializada la pieza que se ha llevado más elogios por su sencillez y a la vez gran sentido del humor ha sido We love Arabs, del israelí Hillel Kogan. Doble sentido del humor a la hora de tratar del conflicto que viven en su tierra; como de los procesos creativos en danza, a veces un poco obsesivos y algo ilusos.

Quedan dos semanas de Festival, con un nombre propio: James Thierrée y la Compagnie du Hanneton que presentarán La grenouille avait raison. Magia y fantasías aseguradas. Junto a otras 5 propuestas de danza, cerrarán la programación del 2017, en la que ha consistido un juego averiguar cuál de ellas estaban comprometidas por la dirección anterior de Ramon Simón o por la nueva. La próxima edición podremos comprobar realmente qué rumbo toma la danza a manos de quien mejor ha sabido impulsarla hasta ahora en Barcelona.

Texto_JORDI SORA / @escenadememoria
Foto_PAOLO PORTO

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