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JOSEP AZNAR
Click silenciado

Fallece en Cataluña el fotógrafo de danza
En el pequeñísimo mundo del periodismo de danza de este país, todos lo sabíamos. En Barcelona había un fotógrafo que tenía guardado en sus valiosísimos archivos los testimonios de la danza que se ha visto en nuestros escenarios desde los años setenta. Décadas enteras pasó viendo danza a través de la lente de su cámara y su click inmortalizaba aquellos momentos irrepetibles.

Josep Aznar guardaba tesoros y a él acudíamos para publicar esos instantes, esos trozos de historia que escondían sus archivos. Era generoso y esmerado. Te rescataba esa foto de los años ochenta que tanto necesitabas y tan entusiasmado como tú por publicarla, te la dejaba. A pesar de la precariedad suya entendía la nuestra, y no te cobraba. Valoraba los esfuerzos de todo el que desinteresadamente, como él, hacía algún aporte a la danza, disciplina a la que se dedicó en cuerpo y alma este ingeniero industrial catalán reconvertido en fotógrafo. Toda la profesión en Cataluña, y buena parte de España, bailó ante su cámara. No faltaron tampoco las grandes estrellas internacionales que visitaban el Festival Grec o muy especialmente, el Festival Castell de Peralada, al que estuvo vinculado desde los años ochenta, inmortalizando momentos inolvidables de este evento, que fueron recogidos en una potente exposición de la que estaba especialmente orgulloso. Cuando murió Pina Bausch, decidimos en susyQ hacer un homenaje a la coreógrafa alemana y aunque teníamos espléndidas imágenes de la compañía, ninguna tenía el poderío y emoción que desprendía la suya, ninguna transmitía con igual nitidez la angustia existencial y fuerza telúrica de La consagración de la primavera, una instantánea estremecedora que ofrecimos en un desplegable de tres páginas y es de los más potentes trabajos gráficos ofrecidos nunca en susyQ. Publicamos en nuestra revista muchísimas fotos de Josep Aznar. Todas destacables, todas pruebas irrefutables de su auténtica sensibilidad artística. En lo personal, era buen amigo Josep. Hablaba y hablaba, era un agudo observador de la realidad –dancística, sí, pero también social, política, humana- y le gustaba departir. Soñaba siempre con el reconocimiento que nunca hemos tenido los que nos dedicamos a la danza y no somos las estrellas en proscenio. Ahora se ha ido. Se nos fue el pasado 9 de marzo y nos dejó el testimonio de las miles de imágenes que se pegaron a su retina. Fueron muchas, muchísimas, pero nunca demasiadas. Nos hubiese gustado que fuesen más. Le echaremos en falta. Desde ahora y para siempre, en cada espectáculo que se presente en Cataluña se echará de menos su certero click. La danza, hoy triste y enlutada, ha perdido a uno de sus defensores, un amigo estupendo y solidario.

Omar Khan

 

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