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Dimo Kirilov

Broken Lines 
Coreografía: Dimo Kirilov 
Real Coliseo de Carlos III (El Escorial, Madrid) 
11 de febrero de 2017

Pareja artística y sentimental, el búlgaro Dimo Kirilov y la japonesa Tamako Akiyama, fueron bailarines emblemáticos de la Compañía Nacional de Danza, donde destacaron colocando sus innegables cualidades y especial sensibilidad al servicio de los prestigiosos coreógrafos que han nutrido el repertorio del ente público. Hoy, ya fuera de esta casa, aunque aún vinculados a ella emocional y profesionalmente, lícitamente han emprendido una ruta creativa propia. El cuarteto Broken Lines quizá sea la apuesta más ambiciosa hasta el momento de su pequeño proyecto anclado en Madrid, que trae el respaldo y aval de Kirilov como coreógrafo. Anhelos y tormentos (2016), reciente creación que montó a petición de José Carlos Martínez para la CND en el homenaje que rindieron a Granados, dio buena cuenta de la elegancia y musicalidad, delicadeza y profundidad de su trabajo, al tiempo que el dueto Aimless (2013), ya para su propio proyecto, supo explotar la química y entendimiento que hay entre él y Akiyama, quienes se hicieron, con absoluta justicia, con al primer premio del Certamen Burgos Nueva York aquel año. Ahora Broken Lines parece sacar su indiscutible fuerza poética combinando lo mejor de ambas experiencias. De la primera, hereda una especial capacidad para mover grupos en escena, invitando ahora a los muy prometedores intérpretes (y también coreógrafos) Carmen Fumero y Miguel Ballabriga a unirse a su nueva creación, destacando muy especialmente ese trío de tensiones cruzadas entre él y sus dos invitados, al tiempo que no desecha la fuerza arrolladora, casi perturbadora, que emana Akiyama, bailarina de insólitos y múltiples registros, capaz de absorber toda la atención en los momentos en los que baila en solitario pero también haciendo dúo con Kirilov. La intención conceptual de la pieza, que habla de las relaciones y sus dificultades, es vaga. La fuerza, la poesía y las emociones auténticas emanan directamente del protagonismo absoluto de la danza, una danza inteligente y racional, un poco densa podría decirse, que es la que verdaderamente sostiene la sólida arquitectura coreográfica.

OMAR KHAN
Crédito foto: Javier Garceche

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