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Deborah Colker Entrevista

En la vertical

Tras una breve gira por España, la creadora de Brasil Deborah Colker nos deja las reflexiones sobre su peculiar trabajo de danza vertical y las impresiones que le dejó nuestro país

Texto_PATRICIA LAJARA

Poesía, experimentación o gravedad son algunos de los términos que se nos vienen a la mente al pensar en Deborah Colker, una de las coreógrafas y creadoras más importantes de la escena contemporánea en Brasil. Pionera de la danza vertical y aérea, Colker supo ganarse una gran fama internacional gracias a la creación de su espectáculo OVO para Cirque du Soleil o la dirección de la apertura de los Juegos Olímpicos en Río 2016, con los que cautivó al mundo entero. El pasado mes de septiembre, la artista carioca aterrizaba por primera vez en España con un espectáculo en el que reunía dos de sus mayores creaciones: Velox (1995) y Rota (1997). De estas obras, de su universo creativo y la impresión que le dejó España hablamos con ella.

¿Qué aporta el carácter carioca a sus composiciones?

En mi trabajo dialogo con otros lenguajes, traigo asuntos del mundo contemporáneo para relacionarlos con la danza: poesía, arquitectura , cine, deporte...

Fue la primera mujer y la primera latinoamericana en ser invitada a crear y dirigir un espectáculo para el Cirque du Soleil -Ovo-, ¿cuál fue la más valiosa enseñanza adquirida tras aquella experiencia?

Aprendí mucho con esta experiencia. Fue la primera vez que trabajé con una estructura tan grande, con tantas culturas, con un presupuesto y compromiso de tanta envergadura.

Tras haber trabajado en grandes espectáculos como OVO o la apertura de los JJOO de Río 2016 (en la que coreografió los movimientos de tres millones de voluntarios), prefiere estos grandes eventos o los que se producen en la intimidad de su Compañía?

Prefiero trabajos más íntimos y con más tiempo, pero también me gusta el desafío que suponen las grandes producciones.

¿Cómo es su proceso creativo?, ¿cuál es la base de su trabajo?

Comienzo con una idea, desarrollo esa idea pensando en el espacio, una música, y comienzo a experimentar en el cuerpo el gesto y el movimiento. Lo que quiero decir es que la idea es la que provoca mi danza.

Fue una de las precursoras de la danza vertical, ¿cómo ha visto el desarrollo de esta práctica?, ¿cree que ha hecho alguna aportación?

Creé en la pared en 1995. Subvertí una ley fundamental. El espacio es horizontal y las personas existen en la vertical. Hice un ballet radical/vertical. Subvertí el orden que llamé “gravedad” con espacios nuevos, nuevas posibilidades y nuevas maneras de danzar y de pensar el movimiento. A partir de la pared continué investigando el espacio de muchas maneras. Con la pared, que llamé vertical; con la rueda, la vertical en movimiento; con el espectáculo CASA, la superposición del plano vertical, y con el espectáculo 4x4, con los jarrones, la restricción del espacio horizontal. Creo que fui la inventora de todo esto.

El espectáculo Vero, elegido para representar durante su gira por España, se trata de la combinación de dos de sus obras con mayor reconocimiento: Velox y Rota, ¿por qué decidió unir estas dos piezas?

Hasta 2016 no conseguimos hacer esta unión entre Velox y Rota. Siempre fue un sueño, dos espectáculos que investigan en el movimiento del espacio, que buscan explorar y desafiar el espacio para a través de esa exploración conquistar nuevas formas de danzar. También está presente lo cotidiano. Velox afirma una pared vertical. En Rota tenemos esa vertical en movimiento. Velox es energía y Rota es poesía. Los dos espectáculos exigen mucho del bailarín: habilidad, transitar de la técnica clásica a la técnica contemporánea y desafiar el movimiento y el cuerpo todo el tiempo, desafiando a la gravedad. Creo que son dos espectáculos que juntos tienen una fuerza mayor, marcan un momento del inicio de la Compañía y son emblemáticos, y juntos son como una explosión, una bomba.

¿Cómo se sintió al pisar por primera vez escenarios españoles?

Madrid, y España, tienen mucho en común con Brasil y Río de Janeiro: la locura, la calle, la creatividad, las mezclas. Me encuentro muy inspirada aquí. Mi intuición me dice que Brasil y España dentro de mi cuerpo, dentro de mis ideas y de mi pensamiento, y aún se van a encontrar mucho. No solo con el flamenco, que golpea los pies, que mueve las manos y hace todo temblar, como muchos ritmos y danzas brasileñas en las que también golpeamos con los pies y las manos y hacemos que el cuerpo se convierta en una orquesta, sino también por las ideas, por los sentidos y el propósito de que la danza encuentre nuevos caminos. Espero volver mucho por aquí con nuestra propuesta Cão sem plumas, que es un poema que se escribió aquí en Barcelona en los años 50, como también espero tener procesos de creación con personas con las que me estoy encontrando aquí en España.

 

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