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Mathew Bourne

Su compañía, New Adventures, anda por los 30 años. Él es luminaria en Europa. Brilla en escenarios importantes como el Sadler’s Well londinense donde reside, y también en musicales del West End. Pero a España nunca había venido. Ahora pone fin a tanta ausencia y nos ofrece, en una mirada retro, la reposición de obras tempranas

A pesar de ser uno de los coreógrafos ingleses de más renombre internacional, Matthew Bourne (Inglaterra, 1960) pisa por primera vez un escenario español. Tras estudiar en el Conservatorio Laban de Londres durante los años 80, formó su compañía Adventures in Motion Pictures en 1985, que clausuró en 2002 para centrarse en la actual New Adventures. Después de 30 años de carrera, Bourne deja coreografías memorables, como su célebre lectura de El Lago de los Cisnes (1995), que pasó a la gran pantalla como escena final de la película Billy Elliot. Los temas elegidos por Bourne son muy variados, pero su visión de la danza se caracteriza por la jovialidad y el humor, el entretenimiento y un especial cuidado en la música elegida, así como por la importancia que da a los gustos y opiniones del público. Tal vez esto último haya marcado su perfil polifacético. El Cascanueces (1992) es otra adaptación de las míticas coreografías de Petipa e Ivanov. Pero también ha tomado temas prestados a películas, como Eduardo Manostijeras (2005), cuentos como Cenicienta (1997) u óperas, como la Carmen de Bizet en The Car Man (2000)... Como gustéis, Sueño de una noche de verano o La Tempestad son algunos de los clásicos de Shakespeare que ha llevado a los escenarios en forma de danza. Su trabajo en musicales, como Oliver! (1994), la reposición del clásico de Broadway South Pacific (2001), My Fair Lady (2002) o Mary Poppins (2004), han sido galardonadas con el premio Laurence Olivier en numerosas ocasiones. Además, muchas de estas producciones han podido verse en la pequeña pantalla. Su más reciente creación, Los zapatos rojos (2016) que ha sido un éxito en el Sadler’s Well, de Londres, donde reside, supone un nuevo cruce de cine y danza. Tres décadas después de comenzar su carrera, Matthew Bourne retoma varias de sus coreografías pasadas y Early Adventures, la obra que se podrá ver en los Teatros del Canal esta misma temporada, es una recopilación de varias escenas de sus primeras coreografías The Infernal Galop (1989), Town and Country (1991) y Watch with Mother.

¿Cuál es la razón de volver a sus primeras coreografías en el 30 aniversario de la compañía?
A finales de los 80 éramos una compañía con apenas seis bailarines. Con un minibus nos recorríamos Reino Unido y estas son las piezas que hacíamos entonces. Veo positivo recordar cómo empezó la aventura, aunque ahora haya ligeros cambios en las obras.

¿Crees que en estas tempranas coreografías se vislumbran los pasos que dio posteriormente?
Bastante. Ahora las obras y los lugares en los que actuamos son más grandes, pero el sentimiento es el mismo. Me gusta el sentido del humor mezclado con la emoción. Creo que hay muchos movimientos en esas piezas que pueden rastrearse en obras posteriores como El lago de los cisnes o El Cascanueces. Otra cosa importante es que fueron obras realizadas a partir de mi cuerpo pues en aquel momento yo bailaba en las piezas. Ahora hago las coreografías con los bailarines con los que trabajo.

¿A qué se debe ese interés por retomar y actualizar ciertas coreografías históricas?
Es algo que me encanta porque hacer las cosas mejor es como un desafío. No necesariamente me gusta mirar atrás. Lo que me interesa es trabajar con nuevos bailarines coreografías viejas porque después de que el público las ha visto acabas por entenderlas mejor.

¿Qué cree que ofrecen en comparación con los originales?
De alguna manera te dan la oportunidad de escuchar la música de una manera diferente. Por ejemplo, si ves El lago de los cisnes muchas veces, después de unas cuantas ya ni siquiera escuchas la música. Pero además, está la creación de nuevas experiencias. Son historias muy simples, lo que te permite ser muy creativo.

¿Por qué cree que tuvo tanto éxito El Lago de los Cisnes?
Yo creo que, por un lado, no se esperaba una pieza divertida. Haberla transformado en una parodia causó mucha sorpresa.

Uno de los temas que más impacto tuvo esa revisión fue el homoerotismo, ¿cómo cree que ha cambiado la normalización de la homosexualidad dentro del mundo de la danza contemporánea?
Bueno, pienso que las cosas han cambiado en el mundo de la danza porque el mundo en general ha cambiado. Hace quince años había una gran sorpresa por parte de la audiencia, ahora mismo la gente no le da tanta importancia. Aún así, en danza tiene cierta importancia pues lo que se suele ver son parejas de mujer y hombre, aunque las cosas también han cambiado.

Al final de los años 80, en el mundo de la danza contemporánea se apostaba por el rigor del minimalismo y la abstracción o por la danza teatro. Sin embargo, usted destacó por un estilo más bien narrativo y lúdico. ¿Por qué decidió emprender este camino en solitario?
En el momento en el que estaba planteándome mi forma de trabajar estaba mirándome a mí mismo y preguntándome qué me gustaba y qué cosas me gustaría compartir con la gente. No soy nada político, no me gusta decir a la gente cómo pensar, aunque los personajes o las sexualidades que ponía en juego en mis piezas podían ser, en cierto sentido, políticas pero a mí manera, más festivas. Aunque mi formación es en esa danza contemporánea abstracta, me rebelé contra ella y empecé a hacer mi mejor trabajo en cuanto puse en el escenario lo que a mí me gustaba, no tratando de ser algo que no era. Por lo que es algo que viene de lo que yo quiero ver y oír, y eso es Early Adventures.

¿Fue el alejamiento entre el público y la danza contemporánea uno de los factores que le llevó a emprender esa línea de acción en los 80?
De alguna manera sí que influyó en mi decisión. Pienso que hay mucha gente que no se preocupa por los espectadores, y está bien, pero entonces hay que aceptar que éstos no te entiendan y no se interesen. Una de las razones de que mi compañía haya crecido tanto en estos años es que la audiencia disfruta de la representación y eso lo hemos comprobado con diferentes tipos de público.

¿Modifica su forma de concebir la coreografía si ésta se va a ver en el West End o en los Teatros del Canal?
Sí, aunque sigo contando historias y el tipo de música suele ser similar, los bailarines son diferentes, unos bailan y cantan a la vez, otros se mueven bien pero que tampoco llegan al punto de ser bailarines. En el mundo del teatro musical se trata de poner la danza al servicio de la narración. Son diferentes retos, pero al final se trata de lo mismo: comunicar una historia.

Uno de los referentes claros dentro de Early Adventures es Frederick Ashton, ¿cuáles son los elementos que le atraen de la figura de este coreógrafo inglés?
Cuando me introduje en el ballet, que fue bastante tarde en mi carrera, era uno de los principales coreógrafos del Royal Ballet, junto con Kenneth MacMillan. Me encanta su trabajo, es muy inglés. Su estilo es muy versátil, va de lo abstracto a lo narrativo, de lo cómico a lo trágico… y mezcla todos los elementos y hay mucho de eso en Early Adventures.

Sin embargo, a quien nombra en numerosas ocasiones como su gran referente es Fred Astaire…
Fred Astaire fue la primera persona que vi bailar cuando era niño. Sus movimientos son muy naturales y tal y como baila da la sensación de que tú puedes hacerlo también. Pero además es un coreógrafo increíble, nunca se repite a sí mismo. Para mí, todo empezó con él.

¿Cuáles son los motivos que le llevan a escoger un tema en particular… por ejemplo adaptar películas?
Es un cúmulo de factores, pero muchas de las historia las adapto. Por ejemplo, en la película, Eduardo Manostijeras es un personaje más bien silencioso y por eso se adecua muy bien a un espectáculo de danza, es muy visual, y lo mismo pasaba con la música. Cada producción tiene sus peculiaridades

En The Red Shoes ha recuperado la música Bernard Herrmann, ¿cuál fue el motivo de esta decisión? ¿cómo elige la música de sus obras?
Es obvio en los ballets, donde casi la única razón de nuestro apego a esas obras es por la música de Tchaikovsky. En el caso de The Red Shoes es porque estaba haciendo otro proyecto con la música que Herrmann compuso para las películas de Hitchcock y puse ambas ideas juntas.

Texto_ELOY V. PALAZÓN Foto_ROY TAN

New Adventures. Early Adventures.
Del 15 al 18 de marzo, en Teatros del Canal (Madrid).
www.teatroscanal.com www.new-adventures.net

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