Spanish Basque Catalan English French

susyQ Danza Manuela Nogales

Hacia el silencio

Pionera de la danza contemporánea en Andalucía, Nogales celebra los 20 años de su compañía. Y lo hace con una pieza que, como su vida, huye del ruido y valora el silencio

Texto: BEGOÑA DONAT Foto_JUAN ANTONIO GÓMEZ

Manuela Nogales (Vizcaya, 1962) celebra los 20 años de trayectoria de su compañía sevillana con una nueva coreografía. Pionera del inédito movimiento de danza contemporánea andaluz, su trabajo se vincula con la experimentación y la búsqueda pero también con una enorme sensibilidad atesorada en más de 50 piezas creadas a lo largo de más de 30 años de vida en danza. Ruido & Silencio se llama su nueva creación y amalgama el lenguaje del movimiento de sus cuatro bailarines con el sonido en directo del canto lírico de un ensamble de cuatro voces: soprano, contralto, tenor, barítono y bajo. La fiesta de aniversario será el próximo 11 de noviembre en el Teatro Central de Sevilla. Y si bien la propuesta es de concepción puramente artística, parece evocar la necesidad de rebajar la crispación en la política actual del país.

¿Qué balance hace de su trayectoria?

En general, siento mucho agradecimiento por haber podido hacer una cosa para la que creo que he nacido. La creación para mí es plenitud total.

¿Qué hay de los elementos negativos en la balanza?

La única espinita son las grandes dificultades, no haber conseguido en estos 30 años que en este país se entienda la importancia de la danza. No ha habido un verdadero apoyo administrativo, no hemos podido consolidar las compañías con sueldos dignos, no tenemos un reconocimiento de nuestro estatuto de artista, como sí sucede en otros países europeos. Eso me da mucha pena.

En 2012 me decía que su gran esfuerzo era ser entendida, hacer que otras personas entraran en su sensibilidad y le dieran una mirada diferente. ¿Qué mirada ha arrojado ahora la lírica?

La danza no necesita apoyo ni sustento, no tiene que perseguir ni contar nada. Pero ésta vez, por gusto personal, me apetecía trabajar la voz lírica, pero en su esencia más pura. En concreto, Monteverdi, porque tiene muchísimas piezas escritas para coro, donde sólo son voces, no hay ninguna instrumentación. Su trabajo con la polifonía tiene mucho que ver con la danza, porque el lenguaje del movimiento es muy polifónico, son muchos cuerpos hablando a la vez.

¿Cómo amalgama la música lírica en directo con la danza?

Que dialoguen o no tampoco me preocupa mucho. Son interdependientes. Cuando trabajo la música no lo hago para rellenar unos compases, porque me parece prehistórico. Para mí es como el agua: cuando entras en el mar no estás pendiente de contar las olas, sino de sentir la humedad, el movimiento... Son lenguajes paralelos, pueden casar o no, porque me interesa lo que no es previsible. Es un diálogo entre dos personas diferentes en que unas escuchan a las otras, pero cada una tiene su entidad, no tienen que explicarse.

¿Cómo lo ha arropado en la puesta en escena?

Me lo he llevado a mi terreno, que es el de no adorno. El mundo va hacia el ruido y mi decisión es ir hacia el silencio, hacia las cosas puras, más fundamentales, sencillas, que no simples. Mi trabajo no busca el relumbrón, estar dentro del mercado y cumplir ninguna expectativa, más que la mía propia o la de los intérpretes. En ese sentido tomo posición como artista, no quiero que haya cosas porque sí, no quiero que haya muchos abalorios. Nunca he buscado el efecto, sino el lenguaje del movimiento en sí. Tengo fe en que es muy poderoso de por sí.

Con el atronador ruido político de estas semanas, Silencio & Ruido ha adquirido un nuevo significado. ¿Lo ha reflexionado?

No lo había pensado, pero, sí, claro. Estamos descentrados de la escucha. En este momento, en España y en el mundo hemos de parar y escuchar. El silencio es fundamental en la vida, porque te lleva a atender. Si lo quieres tomar, es un camino hermoso. Hay muchas desgracias que van a venir, pero con ese reposo sería más fácil coexistir, no perder tanto el tiempo, no ser tan superficiales ni tan violentos.

¿Cómo pueden ayudar las artes escénicas a emprender ese camino hacia la escucha?

El arte es terapéutico, Me parece fundamental que se de en los colegios. Si hicieran teatro, danza, pintura… seríamos otro tipo de personas con otro tipo de sensibilidad. La danza te obliga a atender porque te conecta con cosas internas, con una expansión y una desaparición de ti mismo. Casi todas las artes tienen ese germen de escucha que nos llevaría al desarrollo de la civilización, a otro tipo de sociedades, con personas más centradas, que sabrían tener opiniones diferentes sin matarse.

Silencio & Ruido. Manuela Nogales. Teatro Central (Sevilla). 11 de noviembre. www.teatrocentral.com

 

Volver