Spanish Basque Catalan English French

Ballet de Ginebra

Romeo reactivado

Regresa el Ballet del Grand Théâtre de Ginebra y otra vez lo hace con una obra de Bouvier: su exitosa versión de Romeo y Julieta, que abre la temporada de danza del Teatre El Liceu, de Barcelona

Texto_DAVID RODRIGO Foto_GREGORY BATARDON

Fundadora de la compañía L'Esquisse en 1980 junto al coreógrafo Régis Obadia con el que realiza una quincena de obras, Joëlle Bouvier, una de las precursoras de la Nouvelle Danse francesa de esa década, prosigue su carrera en solitario a partir de 1998. Amante de las creaciones con numerosos bailarines, los encargos de grandes agrupaciones como el Ballet de Lorraine, el National Korea Contemporary Dance Company o el Ballet del Grand Théâtre de Ginebra constituyen un terreno fértil para el desarrollo de sus ideas. Dos de sus obras forman hoy parte del repertorio de la agrupación suiza. Tristán e Isolda (2015),que tuvo exitosa gira el año pasado por España y Romeo y Julieta, estrenada en mayo 2009, que se podrá ver en el arranque de esta temporada en el Teatro del Liceo de Barcelona

¿Qué le incitó a crear su propia versión de Romeo y Julieta?

En realidad fue una idea de Philippe Cohen, director del Ballet del Grand Théâtre de Ginebra, que me encargó montar una obra a partir de la versión musical de Prokofiev. Nunca había trabajado sobre una composición de ballet existente y la magnífica literatura de Shakespeare acabó por convencerme en lanzarme a hacerla. Rápidamente vi que la partitura era demasiado compleja para lo que yo necesitaba, afortunadamente encontré una versión más ligera que Prokofiev había hecho con las partes esenciales de este ballet. A partir de ahí suprimí todos los personajes secundarios para centrarme en el tema principal de la obra literaria.

Éste fue su primer trabajo coreográfico para el Ballet del Grand Théâtre de Ginebra. ¿Qué le ha motivado para crear una segunda obra con ellos?

Es una combinación de elementos, el Ballet del Grand Théâtre de Ginebra es una compañía de repertorio con muchas referencias clásicas pero muy abierta, los bailarines tienen mucha versatilidad y son muy sólidos técnicamente. Me sorprendió la ausencia de rutina, algo raro de ver en grandes compañías como ésta, no han perdido la chispa artística. Añadiré que es un lujo poder estar en contacto con los talleres de vestuarios, de decorados y todos esos oficios específicos al arte escénico, que en una compañía independiente no puedes ni planteártelo.

Dos artistas españoles, Rafael Pardillo y Emilio Urbina, le asistieron en esta creación. ¿Cómo intervienen en el proceso de creación?

Primero trabajamos en París para buscar la identidad gestual. Llegamos a Ginebra con prácticamente todo el material coreográfico, aunque en bruto y sin componer. Rafael y Emilio son dos personas muy importantes en mi trabajo. Hace muchos años que colaboramos juntos puesto que vinieron de España para integrar la escuela que dirigía junto a Regis Obadia. Los fichamos rápidamente para L’Esquisse porque tenían mucho talento. Cuando me separé artísticamente de Obadia ambos se quedaron conmigo. A finales de los años 90 empecé a trabajar la improvisación y ellos me abrieron un amplio campo de posibilidades. En aquella época hice una obra para el Ballet de Nancy, de manera natural Emilio y Rafael vinieron conmigo para asistirme. Sin duda gracias a ellos consigo crear con más serenidad. Son muy generosos…

Su Romeo y Julieta se estrenó hace más de ocho años. ¿Es usted de los coreógrafos que modifican las obras con el paso del tiempo? 

Más que modificar podría decir que las reactivo.

¿Y qué es lo que le interesa en la “reactivación” de una obra?

Dar prioridad a la intención, al ritmo, a la energía y a la motivación del movimiento frente a la forma, intento evitar la "postura". Por eso soy yo la que voy a "refrescar" las obras, no envío a mis asistentes. No me importa que con el tiempo la forma se modifique pero necesito que los bailarines sean capaces de mostrar en su danza la psicología del personaje. El repetidor del Ballet del Grand Théâtre de Ginebra mantiene estupendamente la memoria de la obra porque formaba parte de la creación, la ha vivido desde dentro y cuando voy solo me ocupo del comportamiento y el carácter de los personajes, en un día de ensayos el alma de la obra vuelve.

En la última década la mayoría de sus creaciones las ha realizado para compañías que manejan un vocabulario clásico...

Con el tiempo me he dado cuenta que me gusta mucho trabajar para compañías de ballet, al principio tenía miedo de trabajar con gente nueva que no había elegido, pero soy consciente que los bailarines que no conozco me hacen descubrir nuevas maneras de abordar el movimiento, me inspiran. En un futuro me gustaría trabajar a partir de la técnica clásica y ver cómo puedo expresarme a través de esta forma gestual que no es mía.

Ballet del Grand Théâtre de Ginebra. Romeo y Julieta, de Joëlle Bouvier. Del 3 al 7 de noviembre 2017. Gran Teatro del Liceu (Barcelona). www.liceubarcelona.cat

 

Volver